Hacer estragos.

Barra Americana se publica en 2013 por segunda vez,  ahora en la editorial Delirio. Rompedora como los libros que publica “libros cuadrados como puños” integra en su catálogo a autores como Javier García Rodríguez con una obra muy introvertida, meditada y personal.

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Este conjunto de relatos tejidos a modo de puzle o patch work literario se nutre de artículos que el autor comenzó a publicar en revistas cuando el mismo entendió que estos  no eran ya memoria de sus vivencias sino que ya eran ficción.

El propio título “Barra Americana”, potente y poderosa frase que llama la atención siendo muy significativa desde el punto de vista de lo que en el interior se puede ofrecer.

Los relatos tejidos un poco para que se  vean las costuras y fluya la narración sin necesidad de ajustarse a los cánones, pretenden ser un poema, un espacio de indeterminación donde el lector debe intervenir. Pero también y como no podía ser de otra forma para acompañarnos en la lectura se incluyen citas de otros libros y canciones de nuestro acervo cultural americano-español, dichos populares y novelas de grandes escritores a través de las cuales conocimos Estados Unidos antes de  conocer Estados Unidos*.

¿Cuantos relatos lleváis leídos?

*(frase de Jorge Martínez Lucena, en su reseña sobre Barra Americana para IN/Ficcion)

 

Barra americana de Javier García Rodríguez

cubierta

Barra americana es un libro inclasificable, un conjunto de relatos y un diario y un libro de viajes donde Estados Unidos es el factor común que une a todos los textos (experiencias) y donde nada nos es ajeno  porque esas cosas que suceden ya las hemos vivido antes a través del cine o de la televisión. Javier García Rodríguez, el autor, mezcla la realidad y la ficción para intentar que el lector se desconcierte. Como él mismo declara “Son experiencias propias como es previsible en estos casos, pero no es un libro de viajes. Está todo situado en Estados Unidos, donde yo he vivido, pero no es un libro de viajes al uso, ni es una guía, ni una autobiografía”.

 

retrato de Javier García RodríguezJavier García Rodríguez (Valladolid, 1965) es filólogo, profesor universitario, escritor, crítico literario y gestor cultural. Comenzó su carrera docente en 1989 en la Universidad de Iowa (Estados Unidos), y en 1991 se trasladó a la  Universidad de Valladolid. Desde 2011 es profesor titular en el Área de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Oviedo. De 2014 a 2016  fue Director de la Cátedra Leonard Cohen

Javier es autor de numerosos trabajos académicos y divulgativos sobre literatura y cine y también de varios libros de poemas y narraciones enfocadas a un público más juvenil. Entre sus obras destacan:

·        Los mapas falsos (1996),

·        Estaciones (KRK, 2007) y

·        Qué ves en la noche

·        Mutatis mutandis

·        Barra americana

·        Líneas de alta tensión: literatura crónica que viene a cuento

·        La tienda loca

·        Un pingüino en Gulpiyuri

Valora y comenta “Una temporada para silbar”

Termina mayo y con él esta lectura. Esperamos que te haya hecho pasar un rato agradable. Si lo deseas, puedes valorar y comentar qué te ha parecido y si la recomendarías a otros lectores.

 

 

Y vivieron felices

El desenlace

Happy end

Llegamos al desenlace de esta historia, que tiene un final feliz.

Pero podríamos preguntarnos,… ¿todavía quedan novelas con final feliz? Pues sí, y Una temporada para silbar es el ejemplo.

 

Aquella noche de mayo de 1910 fue recordada por la familia Milliron no sólo por lo que disfrutaron en la fiesta musical que habían organizado para celebrar la llegada del cometa Halley, sino por otra noticia que iba a cambiar sus vidas para siempre.

-Veníos los dos conmigo hoy ¿vale? –nos dijo papá de repente el sábado por la mañana-. Tengo que subir al Dique Grande a cobrar […]

Paul se pregunta qué le pasa a su padre que sonríe radiante de manera habitual, cuando “por lo general, sólo la lluvia pone contento a un agricultor de secano, pero últimamente el humor de papá se había adelantado al buen tiempo. Yo ya no sabía qué pensar. Por las mañanas, aparecía por la cocina antes de que Rose y yo dejáramos de susurrar para tomarnos el cacao. Y eso no era nada. Pasaba el día con una expresión soñadora en el rostro, como si la vida hubiera vuelto a comenzar”.

Cuando Oliver sale de la gran tienda “con pinta de traer buen dinero en los bolsillos” invita a sus dos hijos mayores a una carrera a caballo hasta la entrada del cementerio donde, junto a la lápida de su fallecida esposa -en el lugar más difícil de todos- les revela el motivo de su felicidad.

“No he podido evitarlo. He hecho todo lo que he podido, pero he acabado enamorándome de Rose. Tal vez fue por todo ese tiempo que se quedó en casa mientras Toby estuvo en cama. O tal vez es que soy lento y no me di cuenta, pero ya no hay caso. Estoy perdidamente enamorado de ella, como un… -se detuvo casi demasiado tarde, antes de decir “escolar”-… como un potrillo”.

Dicen que el roce hace el cariño y seguramente esto es lo que ocurrió entre Rose y Oliver. Así es el amor.

Ivan Doig tomando notas

Ivan Doig tomando notas

Aquel día de mayo de 1910, Ivan Doig puso en los labios de Rose el silbido de When I see that evening star. Desde ese día, su silbido se oiría más a menudo.

Cuando veo esa estrella vespertina,  

Entonces sé que he llegado lejos,  

A través del día, a través de toda la situación,  

Al reloj de la noche.

Descubrimos que esta letra es invención de Doig: “Tal vez no se ha reconocido en general, pero una forma en la que me he entregado abiertamente -dice Doig- es escribiendo las canciones y poemas que aparecen en mi ficción”. (Entrevista a Ivan Doig en el One Read Blog, coordinado por The Daniel Boone Regional Library (DBRL)

También el destino de las escuelas unitarias tendrá su final feliz, al menos mientras Paul Milliron siga siendo inspector de primaria y gracias a la redacción de una fórmula, podríamos decir “abierta”,

una frase que pueda leerse en más de un sentido, […] algo de faramalla burocrática que disimule su sentido profundo […] cuando, de hecho, estaré asignándome la capacidad de decisión sobre si las escuelas unitarias pueden seguir existiendo. En adelante serán mis escuelas.

Acaba el mes y con él esta lectura amable que habla de familia, amistad, educación, enseñanza, amor. Esperamos que os haya gustado.

Breve apunte sobre literatura norteamericana

 Como apunta Adolfo Torrecilla: “La calidad de sus obras explica por qué la literatura norteamericana sigue siendo un referente literario de primera magnitud. […] En el panorama literario español resulta normal que los grandes narradores norteamericanos de las últimas décadas, vivos o ya fallecidos, tengan una habitual presencia en las librerías, lo que es una suerte para el mundo editorial español, rico y variado en traducciones de todo tipo de lenguas. Podemos citar a algunos como Richard Ford, Cormac McCarthy, Paul Auster, Philiph Roth, Tobías Wolff, Don DeLillo, Gay Talese, Tom Wolfe, Raymond Carver, William Faulkner, Bernard Malamud, Isaac Bashevis Singer, Saul Bellow… Como se puede apreciar, la presencia de la literatura norteamericana es numerosa en calidad y en cantidad.”

Y como despedida, dejamos en el aire estas últimas preguntas para el diálogo:

 – Rose y Morrie parece que nos han engañado desde el principio, pues no son quienes dicen ser ¿Piensas que puede ocultarse el pasado permanentemente o, antes o después, aflora en el presente? ¿Te parece que el pasado marca el futuro?

– ¿Qué opinión te merece la literatura norteamericana? ¿Has leído a alguno de estos autores? ¿Cuál te gusta más? ¿Con quién compararías a Ivan Doig?

Esperamos tus comentarios.

La noche del cometa

Fascinación, miedo y leyenda

Los cometas han llamado poderosamente la atención de los seres humanos en las diferentes culturas. La aparición repentina de un cometa era frecuentemente relacionada con grandes males, desastres y augurios de calamidades.

Paso del cometa Halley 1910

Paso del cometa Halley 1910

Aquél 1910, el paso del cometa Halley por nuestra órbita terrestre vino acompañado por un cúmulo de desinformaciones, histeria colectiva y anuncios del fin del mundo. La creencia de que el cometa portaba en su cola un gas venenoso (cianógeno) abrió un debate acerca de las consecuencias de un hipotético paso de la Tierra por la cola del cometa y su contacto altamente tóxico con las personas.

La prensa hizo eco de estas noticias y se desató el pánico entre una parte importante de la población, llegando en algunos casos a producirse suicidios colectivos generados por la histeria.

Pero no todo fueron augurios trágicos sino todo lo contrario, “las explicaciones de los diferentes expertos sobre el tema también se reflejaron en la prensa nacional e internacional, proporcionando a la astronomía una notoriedad -en parte buscada- que trataría de ser aprovechada por científicos y divulgadores”. (Revista Dynamis vol.33, n.1  Granada-2013: El cometa de Halley y la imagen pública de la astronomía en la prensa diaria española de principios del siglo XX).

Cometa Halley 26-05-1910

Cometa Halley 26-05-1910 (Archivo OAC, Museo Astronómico)

En ese sentido, la visita del cometa Halley en 1910 se convirtió en una oportunidad para reclamar apoyo oficial y social, y reconocimiento hacia una disciplina como la astronomía contribuyendo a su desarrollo durante esas décadas.

Hoy, 107 años más tarde, todos estos acontecimientos nos parecen remotos y desprovistos de su halo trágico y misterioso pero su aparición sigue estando en el recuerdo. La última vez que se vio al cometa fue en marzo de 1986. TVE nos lo trajo a la memoria el pasado 5 de abril en la serie televisiva “Cuéntame cómo pasó”.

Su próxima aparición será en 2061. Mientras llega, disfrutaremos con la lluvia de estrellas que dos veces al año nos deja el cometa.

También la vida tranquila de Marías Coulee se ve marcada por el cometa Halley. Todos los habitantes esperan con expectación su llegada. Algunos, como Brose Turley, el cazador de lobos, asustados por los signos de la sequía y el presagio de un mal año.

 Pasión por la ciencia

No temáis jóvenes estudiosos –dice Morrie a los alumnos-. Un cometa orbital solamente predice su propia llegada, y no el fin del mundo. Hasta donde sabemos, el cometa Halley ha venido y ha vuelto a irse en más de veinte ocasiones, y el mundo sigue aquí.

Planetario

Planetario

El profesor Morrie aprovecha la emoción de los estudiantes por la llegada de este acontecimiento para ilustrar a sus alumnos sobre las ciencias celestes, asombrándoles con la construcción de un planetario, explicándoles el funcionamiento de un pluviómetro para medir la lluvia e ilustrándoles con una manzana sobre la teoría de la gravedad.

Ojalá pudiera embotellar esa pasión que Morris Morgan ponía en sus clases de astronomía y entregar una botella a cada uno de los maestros bajo mi jurisdicción, recuerda Paul ya adulto.

En medio de esta emoción por los descubrimientos reciben la noticia de la visita del superintendente escolar, en una fecha todavía por definir, que debía inspeccionar si la escuela tenía el nivel requerido pues, de lo contrario, podrían dar orden de cerrarla.

Deciden entonces organizar la Noche del Cometa, una fiesta musical para celebrar su llegada, deseando que la aparición del cometa coincidiese con esa visita del inspector y demostrar así la competencia de la escuela y su influencia beneficiosa para todos los habitantes del pueblo.

Una de las canciones que los niños interpretaron en esa fiesta fue Follow the drinking gourd. Si quieres, puedes escuchar una versión cantada por Richie Havens.

Y conocer la letra: según el folclore americano, esta canción era un mapa “musical” que llevó a los esclavos fugitivos al norte, a la libertad.

Personajes

Queremos dedicar un breve repaso a este abanico de inolvidables personajes que nos trae Una temporada para silbar:

Oliver Milliron: viudo, padre, colono, hombre tranquilo, trabajador nato, admirado por sus hijos y respetado por los vecinos,  preocupado por el cuidado de su familia y por la educación de todos los niños de Marias Coulee.

Paul: hijo mayor (13 años), protagonista y narrador de esta historia, estudioso, aplicado, amante del latín, del diccionario y de las novelas (llegará a ser inspector escolar de primaria), arrastrado cada noche fuera de la cama para huir de las pesadillas que lo acosaban.

Damon: hijo mediano, buscador de broncas, imaginativo, inventor de juegos, coleccionista de insectos y de cromos de deportistas, sobre todo de boxeadores.

Toby: el pequeño, con sus grandes ojos de niño de las praderas, “parloteador”,  incapaz  -como niño inocente todavía- de guardar un secreto, observador impaciente de las cuitas de sus hermanos en las que desea intervenir, siempre acompañado de su perro Houdini y ojito derecho de la tía Eunice.

Rae (prima de su madre) y su esposo George: acogedores, que todos los domingos invitaban a cenar a la familia Milliron, convencidos de que esa iba a ser la única comida completa de la semana y les atiborraban de boniato, pollo frito y puré de patatas con salsa hasta que se caían de la silla.

La tía Eunice: casi centenaria, negativa, quejumbrosa, con su vestido victoriano de color lavanda y la aguja de ganchillo tejiendo el enésimo tapetito para Rae […] había derrotado en innumerables ocasiones al paso del tiempo. Hasta entonces, el siglo XX no le había hecho ningún efecto, aparte de hacerla parecer un viejo daguerrotipo.

Rose Lewellyn: de porte elegante, delicada, bien vestida, se traslada de Minneápolis hasta Marias Coulee (Montana) contratada por los Milliron para trabajar como ama de llaves y poner un poco de orden en la casa, no cocina, silba mientras quita el polvo y ordena, todo lo contrario de lo que se espera en un pueblo agrícola y ganadero.

Morris Lewellyn: hermano de Rose, de aspecto pulcro, como si fuera un hombre de negocios o un aristócrata, aparece de improviso acompañando a su hermana y se instala en la casa de George y Rae, metiéndose poco a poco en la vida de los Milliron, hasta llegar a ser nombrado maestro del pueblo.

Los dos, Rose y Morrie, guardan un secreto que les hace interesantes y misteriosos hasta el final de la novela.

Eddie y su padre BroseTurley, inculto y embrutecido por la dureza de su trabajo como cazador de lobos para vender sus pieles. No entiende que su hijo esté “perdiendo el tiempo” en la escuela cuando ya tiene edad para trabajar.

Para comentar

Con ese elenco de personajes terminamos el post y te dejamos estas cuestiones para comentar

  • ¿Qué personaje/s de la novela te atrae/n más?
  • ¿Encuentras creíbles los caracteres de estos personajes, en su mayoría buenos y honestos?
  • ¿Cómo influye la llegada del cometa Halley en los habitantes del pueblo?
  • Compara la emoción de los estudiantes por la llegada del cometa y el miedo irracional de los adultos.

Agradecemos tu aportación al debate