La autora y los personajes de “La gente feliz lee y toma café”

Agnes Martin-Lugand, es psicóloga clínica de profesión y especialista en la protección de la infancia. Como autora de “La gente feliz lee y toma café”, podemos decir que ha construido esta novela sin complejos y desde un punto de vista emocional, nos cuenta una historia de superación en la que el vitalismo se superpone a la pena profunda.

Dice de sí misma: Escribo tal y como soy, recabo material en mis propias emociones para nutrir a mis personajes. Creo en la vida, en las personas que pueden cambiar su rumbo por completo. Considero que solo tenemos una vida, hay que saber aprovecharla, devorarla hasta el final, superarse, seguir hacia delante y mantener la cabeza bien alta ante las pruebas. ¡Seguro que se nota esto en mis novelas! Utilizo mis conocimientos y mi formación cuando construyo una novela, su guión y sus personajes.

A lo largo de esta novela irán apareciendo distintos personajes y situaciones que nos harán virar entre la esperanza y el desamparo, que nos irán mostrando distintos tipos de  relaciones entre las personas y distintas formas de entender el amor: 

  • Diane y Colin: amor eterno, roto. 
  • Diane y Clara: amor maternal.
  • Diane y Edward: atracción fatal.
  • Megan y Edward : relación interesada, manipuladora, opresiva.
  • relaciones de Félix: amor alocado, pasional, marcado por el estereotipo homosexual.
  • Abby y Jack: amor maduro, tranquilo, entregado.
  • Abby y Jack y Edward y Judith: amor sincero. dominado por el cariño y la entrega

Y durante su lectura pausada y reflexiva nos irán surgiendo preguntas que podríamos trasladar a nuestra experiencia vital:

  • ¿Qué pesa más, el sentimiento de culpabilidad de Diane por no acompañarlos y dejarles marchar o el de resentimiento hacia su marido, Colin, por haberla abandonado?
  • ¿Qué resulta más traumatizante y difícil de superar: la ausencia del marido o de una hija?
  • ¿La pena puede ser tan profunda como para llegar a negar nuestro propio yo y abandonarnos completamente?
  • ¿Hasta qué punto es lícito intentar rehacer la vida y qué supondría: borrón y cuenta nueva, repartir afectos…?

Seguro que a ti te surgen nuevos puntos de vista, nuevas preguntas, nuevos enfoques. Adelante, haznos partícipes de ellos.

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La gente feliz lee y toma café. La idea

  ” —Por favor, mamá.

   —Clara, he dicho que no.

   —Vamos, Diane. Déjala venir conmigo.

   —Colin, no me tomes por idiota. Si Clara se va contigo, os entretendréis por ahí y saldremos de vacaciones con tres días de retraso.

   —¡Ven con nosotros para vigilarnos!

   —Ni hablar. ¿Has visto todo lo que tengo que hacer?

   —Razón de más para que Clara se venga conmigo, así estarás más tranquila.

   —¡Anda, mamá!

   —Bueno, vale. ¡Venga, largaos! ¡Fuera! Desapareced de mi vista.

  Se marcharon armando jaleo por las escaleras.

   Después supe que seguían haciendo el bobo en el coche, justo antes de que el camión les embistiera. Me dije a mí misma que habían muerto riendo. Me dije que hubiese querido estar con ellos.

   Y un año después me seguía repitiendo todos los días que hubiera preferido morir a su lado. Pero mi corazón latía con obstinación. Me mantenía con vida. Para mi gran desgracia.”

Este es el intenso y demoledor comienzo de “La gente feliz lee y toma café”

A partir de ese momento Diane nos hará partícipes del más doloroso de los duelos por la falta de sus seres más queridos, su sustento en esta vida, y de su huida hacia una recóndita y minúscula localidad de la costa irlandesa, donde quizá encuentra algo por lo que querer rehacer su vida. 

Ahora bien, como lectores nos puede interesar de dónde surge la idea de escribir una experiencia tan dura y traumática. Lo respondía Agnes en una entrevista publicada por eldiario.es en abril de 2014: Lo primero fue encontrar una idea, y en su caso surgió viendo un reportaje en la televisión sobre un pequeño pueblo en la costa inglesa. Se preguntó: “¿qué llevaría a alguien como yo a enterrarse en un sitio como ese?”. Y la respuesta vino inmediatamente al mirar a su marido y su hijo: “solo si los perdiese a ellos”.

La gente feliz lee y toma café

Hay lecturas que te atrapan al momento, te introducen de repente en una historia, te agitan por dentro, te conmueven el alma y te dejan el espíritu tan herido como si acabases de vivir en tus propias carnes lo que acabas de leer. Esa sensación la hemos experimentado todos los lectores, pero no todos los libros son capaces de provocarla. Pensé que “La gente feliz lee y toma café” iba a ser un relato intimista, tranquilo y apacible, muy apto para una tarde invernal. Puede que llegara a esa sensación por el título y una sugerente portada en blanco y negro que nos muestra una mujer pensativa fumando un cigarrillo ante una taza de café en un establecimiento público. Me equivoqué. Felizmente, me equivoqué. Un acontecimiento trágico destroza de un mazazo la vida feliz de la protagonista, que se convierte en ese momento en un personaje fantasmal incapaz de salir de la desgracia que la ha tocado vivir. Aguanta de pie como aguantan las marionetas de cuerda, gracias a su fiel amigo Félix, un personaje entrañable que nos da una auténtica lección de amistad. Dianne, decide huir de sí misma poniendo distancia física entre los recuerdos del pasado y el negro futuro que no quiere afrontar.  Así llega a un pequeño pueblo de Irlanda en el que ha de encontrar algún motivo para seguir viviendo…..

Y hasta ahí puedo leer, como decían en el añorado 1,2,3.

Ahora es el lector el que debe aventurarse a abrir el libro y decidir si acompaña a Dianne en este viaje. Yo aconsejaría que mejor que un café, probase con una tila.

Inmersión. Pensamientos de la autora a través de su obra

Es indudable que Inmersión tiene tintes autobiográficos que nos dan una idea de la personalidad de esta magnífica autora.
Su personalidad y lo difícil del tiempo en que vivió nos hacen querer acercarnos a ella de manera directa. Por desgracia, no existen documentos que nos ayuden a hacerlo, salvo su propia obra así que, a falta de otros testimonios, intentaremos acercarnos a su personalidad y su pensamiento a través de sus palabras.

La autora con su hija. Años 40.

 

 

Conciliar con el pasado para seguir avanzando.
“Todo lo que vive necesita fraternidad y yo también la busco. Escribo un libro para encontrar a mis hermanos, aunque sea en un porvenir desconocido”.

La naturaleza ayuda a soportar la realidad.
«Si lograba llevar el cielo, la nieve y el aire a mi escritorio, la inmersión sería fácil, enseguida alcanzaría la claridad de visión adecuada».

Es consciente de que vive una situación privilegiada y desde esa comodidad, puede reflexionar sobre su vida pasada y su futuro y llevar a cabo su obra.
“Ese libro era yo, mi corazón angustiado, mis recuerdos que nadie podía ver”.

Ignoraba que era un simple eufemismo para designar la ejecución de su marido y la angustia que supone esperar noticias un día tras otro.
“Diez años en un campo penitenciario sin derecho a correspondencia y confiscación de bienes”.

Se siente culpable por no ser consciente de las crueldades del sistema y por seguir viviendo en un ambiente confortable para el cuerpo, pero no para el espíritu.
“Hoy había comprendido en que consistía mi culpa. Lo comprendí mientras soñaba. Estaba viva. He ahí mi culpa. Yo vivía, seguía viviendo, cuando a él lo habían arrojado al agua a bastonazos. Él había regresado un instante para reprochármelo. Y eso era lo que había soñado”.

Crítica a los periódicos afines al régimen, los únicos que podían publicar sin temor a represalias.
 “Era curioso, me esforzaba en leerlos sin sacar nada de provecho. Podía hojearlos, eso sí, pero enterarme de algo, nunca. Las letras se combinaban en palabras, las palabras en renglones, los renglones en párrafos, los párrafos en artículos; pero nada se transformaba en ideas, en sentimientos o en imágenes”.

Reflexión sobre el coraje y el valor en un régimen dictatorial y terrorífico, puede ser necesario no levantar la voz o no hablar por miedo a represalias y a seguir vivo, pero no comprende que en lugar de decir la verdad sobre las atrocidades que el gobierno comete o guardar silencio, decida sumarse a la mentira y elogiar al régimen.
“El silencio es digno, la mentira no”. 

Fuentes:  http://tertuliapuntocom.blogspot.com
erratanaturae.com
librosyliteratura.es