¿De quién es la versión que no me han contado?

YAW dice: “¿Qué voz fue silenciada para que esta se oyese?.Cuando hayáis respondido a eso, debéis encontrar también esa otra historia. A partir de ahí, empezaréis a haceros una idea más clara, aunque aún imperfecta de la situación.”

A continuación,os presento distintas voces de los temas que hemos encontrado en este libro. Si pincháis en la portada, veréis en que bibliotecas los podéis encontrar.

ÉBANO de Ryszard Kapuscinski

Posiblemente sea el libro que mejor nos ayude a entender África negra.

Narra la vida africana y su experiencia como joven periodista. Cada capítulo es un microrrelato.

Uno de los temas abordados en este libro es el del colonialismo. Os presento dos libros que lo abordan

Kongo, El tenebroso viaje de Józef Teodor Konrad Korzeniowski

En esta novela gráfica,encontramos la historia de un idealista, Josef Konrad, que descubrirá la verdadera cara del colonialismo en un viaje que le marcará física y moralmente para siempre.

El sueño del Celta de Mario Vargas Llosa

Esta novela se sirve de la ficción para relatarnos la terrible explotación colonial de África y América, a través de un personaje real, Sir Roger Clement, que se hizo famoso y no querido por sus denuncias contra las actividades y abusos del sistema colonial.

Otro de los temas ha sido la esclavitud. Aquí tenéis algunos ejemplos con dicho tema y en distintos contextos

La cabaña del tío Tom de Harriet Beecher Stowe

Se publicó por primera vez como libro en 1852, aunque anteriormente ,entre 1851 y 1852 , fue publicada por capítulos.

Tiene como tema central la esclavitud. Narra dos historias paralelas, la historia del negro de casa y la del negro del campo.

Su publicación provocó un intenso debate sobre la esclavitud.

En su primera tirada se vendieron 300.000 ejemplares, siendo en su época el 2º libro más vendido después de la biblia.



Raíces de Alex Haley

¡Cuántos recuerdos nos trae este título!

Es una novela publicada en 1976, que cuenta la historia familiar de Haley a lo largo de siete generaciones, desde el momento en que sus antepasados (musulmanes de la etnia mandinga) fueron capturados en África y llevados como esclavos a Estados Unidos , pasando por experiencias de sus abuelos en momentos clave de la historia estadounidense como la independencia, la Guerra de Secesión y las revueltas negras.

                        El color púrpura de Alice Walker

         La autora traza en esta ya clásica historia,           narrada en formato epistolar, un crudo y             sin  embargo   bello relato del abuso                     hacia las  mujeres y la comunidad                         afroamericana en los Estados  Unidos  de              la primera mitad del  siglo  XX.                                                                        




Beloved, de la recientemente fallecida Toni Morrison

Esta novela narra la historia de una esclava Sethe que mata a su propia hija para ponerla a salvo del horror.







El ferrocarril subterráneo de Colson Whitehead

Cora es una joven esclava de una plantación de algodón en Georgia. Abandonada por su madre, vive sometida a la crueldad de sus amos. Cuando César, un joven de Virginia, le habla del ferrocarril subterráneo, ambos deciden iniciar una arriesgada huida hacia el Norte para conseguir la libertad.



Negreros de Alberto Vázquez Figueroa

Celeste Heredia recoge el testigo de su hermano Segastián y fleta un galeón para luchar contra el tráfico de negros. La historia, que empieza en el Caribe, tiene un desenlace extraordinario e inesperado en el mismísimo corazón de África, con Celeste al frente de un ejército de mujeres y dispuesta a enfrentarse a un hombre cruel que está en el origen de la trata de negros.

La película, 12 años de esclavitud, dirigida por Steve McQueen


Basada en un hecho real ocurrido en 1850, narra la historia de Solomon Northup, un culto músico negro que vivía con su familia en Nueva York. Tras tomar una copa con dos hombres, Solomon descubre que ha sido drogado y secuestrado para ser vendido como esclavo en una plantación de Louisiana. Solomon contempla cómo todos a su alrededor sucumben a la violencia y a la desesperación. Pero él decide no rendirse y esperar a que llegue el momento oportuno para recuperar la libertad y volver con su familia. 

Otro tema que nos surge es el de los mulatos, ni son negros ni son blancos , tocándoles sufrir el desprecio de ambas razas. Como decía Quey: “no me puedo beneficiar de mi parte blanca ni tampoco de mi parte africana”.

Trevor y Gäel nos lo cuentan:

Prohibido nacer de Trevor Noah

Mi madre me quería tanto, que tuvo que tirarme de un coche en marcha para que huyera.

Mi padre me quería tanto, que cuando paseaba conmigo lo hacía por la vereda de enfrente, sin mirarme.

Mi padre era suizo, muy blanco.

Mi madre era xhosa, muy negra.

Y, según las leyes del apartheid, por ser de razas distintas tenían prohibido hacer el amor.

Pero al parecer lo hicieron… porque nací yo.

Lo peor que podía haber hecho.






Pequeño país de Gäel Faye


Pequeño País es la primera novela de Gaël Faye, un artista francés que busca encontrar sus raíces a través del recuerdo y de la memoria de aquello que vivió cuando era pequeño. Y es que Gaël tuvo que abandonar su país natal, Burundi, por motivo de la guerra civil que estaba sucediendo en ese país. De esta manera, él se refugia en Francia y es allí donde encuentra su hogar.

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Colonialismo.Esclavitud

Ghana fue el primer país de África Subsahariana que accedió a la independencia.

Pero antes de todo eso…

Colonialismo

En1419, atraídos por los relatos que relacionaban la región con los yacimientos auríferos, los portugueses llegaron a la zona de la actual Ghana, que pasó a ser conocida como Costa de Oro. Allí, en 1482, crearon el fuerte de Elmina y poco a poco se especializaron en el comercio de esclavos, que eran enviados como mano de obra a las plantaciones de América. Poco después, sin embargo, su participación en la trata disminuyó debido a la competencia de otros países europeos que también establecieron fuertes en el lugar. En1642, los portugueses perdieron Elmina a manos de los holandeses. También los suecos, los prusianos y los daneses intentaron establecerse, pero solo lo lograron por poco tiempo. Finalmente, los británicos se convirtieron en el poder dominante.

Los reinos africanos se involucraron en el tráfico de esclavos realizando guerras de captura contra otros pueblos para proveer a los europeos. Tal fue el caso del imperio ashanti, que se transformó en uno de los principales proveedores. En1807, los británicos declararon ilegal el comercio de esclavos y, a partir de entonces, comenzaron a patrullar las costas, atacando a los barcos que pretendían vender esclavos para las plantaciones en América. No obstante, los que lograron evadir estos controles continuaron vendiendo esclavos incluso durante la segunda mitad del siglo.

El imperio ashanti buscó conservar su poder en el territorio, por lo cual, a partir de 1807 lanzó ataques sobre las costas—donde se encontraban ubicados los fuertes europeos—reclamando derechos sobre esta zona. En 1817, los europeos firmaron un tratado con los ashanti por el cual reconocían su soberanía sobre gran parte de la costa y sus poblaciones.

Los fante, que habitaban sobre la costa atlántica, en la nueva ciudad de Accra, solicitaron protección a los británicos frente a las incursiones de los ashanti. Los ingleses fueron derrotados en 1824y recién pudieron vencer a los ashanti dos años después, en un ataque combinado con las fuerzas fante. En 1831, los británicos firmaron otro tratado de paz con el imperio ashanti, y varios reinos costeros se sometieron voluntariamente a su protección. En 1850 instauraron una administración de Costa de Oro, separada de Sierra Leona, y en 1872 compraron Elmina a los holandeses. Esto constituyó un duro golpe para los ashanti, ya que de este modo perdían su única salida al mar. Por ello invadieron la costa en 1873, pero los británicos respondieron invadiendo su capital, Kumasi, y los obligaron a firmar un tratado por el cual renunciaban a toda pretensión sobre las costas. A continuación crearon un protectorado en el territorio ashanti, incorporándolo a la colonia de Costa de Oro en 1902.

La administración colonial se dedicó a desarrollar el sector agrícola, especializando al territorio en la producción de cacao. Costa de Oro se convirtió en el exportador de más de la mitad de este producto que se consumía en el mundo. También desarrolló la explotación forestal y aurífera. Esto se complementó con la extensión ferroviaria y la apertura de escuelas estatales y misioneras. Para tener un dominio efectivo sobre la población, conservaron a los jefes tradicionales bajo la supervisión del gobierno colonial, ante el cual debían responder.

Los beneficios económicos obtenidos por los británicos de ningún modo redundaron en una mejor calidad de vida de los colonizados. Además, los nuevos africanos “educados”, que habían tenido la oportunidad de estudiar en escuelas británicas e, incluso, viajar al Reino Unido para cursar carreras universitarias, carecían de todo derecho a participar en las decisiones políticas, y mucho menos a formar un gobierno propio. El único avance se dio en 1925, cuando se permitió la incorporación de seis jefes tradicionales al Consejo Legislativo, pero solo como miembros no oficiales, a los cuales se agregaron dos más en 1930.

Descolonización

La United Gold Coast Convention(UGCC), primer movimiento nacionalista creado en 1947 y liderado por J. B. Danquah y otros miembros de la minoría intelectual, solicitó el reemplazo de los jefes tradicionales en el Consejo Legislativo por africanos educados y la autonomía africana “en el menor tiempo posible”. El secretario general de la UGCC, Kwame Nkrumah, un africano educado en Estados Unidos y simpatizante de las ideas panafricanistas, consideraba que era necesario exigir la autonomía inmediata y requerir respuestas frente al desempleo y los problemas económicos, que desembocaron en huelgas en 1948.

Nkrumah se separó del UGCC y en 1949 fundó el Convention People’s Party (CPP). Las bases de este partido se encontraban sobre todo en las masas de trabajadores urbanos, llamados verandah boys, que eran empleados, pequeños funcionarios y algunos hombres de negocios. En 1950, Nkrumah lanzó la primera campaña de “acción positiva”, consistente en huelgas, boicots y actos de desobediencia civil, que le valieron la detención y la cárcel. No obstante, simultáneamente inició negociaciones con los británicos, logrando que se permitieran ministros africanos en el Consejo Ejecutivo y que se instaurara una Asamblea Legislativa con miembros electos de todo el país. Nkrumah, que todavía se encontraba en la cárcel, obtuvo una silla en las primeras elecciones.

El gobernador, Charles Arden-Clarke excarceló a Nkrumah y lo invitó a continuar las negociaciones para formar un gobierno participativo. Las reformas de 1954 establecieron que la elección de los miembros de la asamblea sería directa, sin tener en cuenta la pertenencia étnica. Además, se introdujo el cargo de primer ministro, que recayó en Nkrumah.

El National Liberation Movement (NLM), de mayoría ashanti, se erigió como el partido de oposición impulsando una constitución federal para conservar los poderes regionales tradicionales. Pero su propuesta y en las elecciones de 1956 ratificaron el liderazgo del CPP en la asamblea.

El 6 de marzo de 1957 se proclamó la independencia. Nkrumah continuó como primer ministro, mientras se mantenía la representación de la corona británica a través de un gobernador general. Este cargo fue eliminado en 1960, cuando se optó por el sistema republicano.

Puerta de no retorno
Castillo de Costa de Cabo

Esclavitud dentro de África

Numerosos pueblos, como los ashanti de Ghana y los yoruba de Nigeria, tomaron parte en el comercio de esclavos. Grupos como los imbangala de Angola y los nyamwezi de Tanzania servían como intermediarios o bandas errantes, llevando a cabo guerras contra los estados africanos para capturar personas y exportarlas como esclavos. Diferentes agentes comerciales europeos y árabes que trataban con esclavos también apoyaban a aquellos gobernantes que favorecían sus intereses. Solían favorecer activamente a un grupo contra otro para provocar deliberadamente el caos y continuar así sus actividades de esclavitud.​

La esclavitud en las sociedades africanas tenía que ver más con una servidumbre contratada. Los esclavos no se utilizaban para ser propiedad de otros hombres, ni para ser esclavizados de por vida. Los esclavos africanos generalmente recibían sueldos y podían acumular propiedades. A menudo compraban su propia libertad y podían lograr promoción social, como los hombres libres de la Antigua Roma. Algunos incluso alcanzaron el estatus de reyes, como por ejemplo Jaja de Opobo y Sonni aLÍ.

El comercio atlántico de esclavos alcanzó su máximo hacia finales del siglo XVIII, cuando el mayor número de esclavos fueron capturados en expediciones llevadas a cabo en el interior de África Occidental. Estas expediciones eran llevadas a cabo normalmente por reinos africanos contra tribus locales más débiles. Los europeos raramente entraban en el interior de África por miedo a las enfermedades tropicales y a la resistencia africana.

La esclavitud en las sociedades africanas tenía que ver más con una servidumbre contratada. Los esclavos no se utilizaban para ser propiedad de otros hombres, ni para ser esclavizados de por vida. Los esclavos africanos generalmente recibían sueldos y podían acumular propiedades. A menudo compraban su propia libertad y podían lograr promoción social, como los hombres libres de la Antigua Roma. Algunos incluso alcanzaron el estatus de reyes, como por ejemplo Jaja de Opobo y Sonni aLÍ.

Barco negrero

El comercio atlántico de esclavos alcanzó su máximo hacia finales del siglo XVIII, cuando el mayor número de esclavos fueron capturados en expediciones llevadas a cabo en el interior de África Occidental. Estas expediciones eran llevadas a cabo normalmente por reinos africanos contra tribus locales más débiles. Los europeos raramente entraban en el interior de África por miedo a las enfermedades tropicales y a la resistencia africana.

Esclavitud en Estados Unidos

Los primeros 19 negros llegaron cerca de Jamestown, Virginia, en 1619, llevados por comerciantes neerlandeses que se habían apoderado de un barco español de esclavos

El comercio de esclavos había sido abolido a principios del siglo XIX pero, de forma clandestina, el tráfico de seres humanos continuaba, ya que el Sur necesitaba un flujo constante de mano de obra esclava. El negocio era impresionante. El aumento constante de la demanda hizo que el valor de los esclavos se multiplicase. Se calcula que hacia 1860, un esclavo podía valer unos 2.000 dólares.

Se calcula que, aproximadamente, en Estados Unidos había un millón trescientos mil esclavos negros a mediados de la segunda década del siglo XIX, sobre un total de ocho millones y medio de habitantes. Solamente unos doscientos mil negros eran libres. La esclavitud no tenía una distribución geográfica homogénea: era casi inexistente en el Norte frente a la situación del Sur. En estados, como Virginia, podían llegar a ser la mitad de su población total.

Los esclavos no disfrutaban de ningún derecho civil en la nación que había sido pionera en su reconocimiento y garantía. Podían ser traspasados o vendidos como un bien. No podían ejercer ninguna acción legal: contratos, matrimonio o ser propietarios. La situación personal variaba en función del carácter y trato de sus propietarios. Muchos esclavos intentaron huir al Norte pero sus propietarios podían recuperar a los huidos; solamente en Canadá se podían sentir seguros.

El sistema económico del Sur se basaba en el sistema de plantaciones de algodón y tabaco, sostenido con mano de obra esclava. Toda la riqueza de esta parte de los Estados Unidos era generada gracias a la esclavitud. La economía y la sociedad eran dominadas por una oligarquía de familias terratenientes, inmensamente ricas. Este grupo se fue configurando durante el siglo XVIII y no cuestionó el empleo de esclavos para mantener e incrementar su riqueza y poder. Asociado a esto, se fue generando una determinada mentalidad que se construyó sobre una serie de supuestos: un origen aristocrático británico frente a los blancos del norte que, descenderían de los puritanos y radicales ingleses. La supuesta aristocracia sureña elaboró, además, toda una construcción ideológica para justificar no solo sus diferencias con el Norte, sino, sobre todo, la existencia de la esclavitud. Sus planteamientos mezclaban argumentos pseudocientíficos con otros de tipo religioso. Los negros, siempre según esta teoría, eran inferiores a los blancos en inteligencia, como demostraría la incapacidad que habían manifestado para salir de la barbarie si no hubiera intervenido el hombre blanco. La situación de dependencia establecida habría sido bendecida por Dios. Por su parte, los blancos pobres del Sur también defendían la existencia de la esclavitud porque les permitía mantener una posición social superior en función del color de la piel.

El sistema económico del Sur se basaba en el sistema de plantaciones de algodón y tabaco, sostenido con mano de obra esclava. Toda la riqueza de esta parte de los Estados Unidos era generada gracias a la esclavitud. La economía y la sociedad eran dominadas por una oligarquía de familias terratenientes, inmensamente ricas. Este grupo se fue configurando durante el siglo XVIII y no cuestionó el empleo de esclavos para mantener e incrementar su riqueza y poder. Asociado a esto, se fue generando una determinada mentalidad que se construyó sobre una serie de supuestos: un origen aristocrático británico frente a los blancos del norte que, descenderían de los puritanos y radicales ingleses. La supuesta aristocracia sureña elaboró, además, toda una construcción ideológica para justificar no solo sus diferencias con el Norte, sino, sobre todo, la existencia de la esclavitud. Sus planteamientos mezclaban argumentos pseudocientíficos con otros de tipo religioso. Los negros, siempre según esta teoría, eran inferiores a los blancos en inteligencia, como demostraría la incapacidad que habían manifestado para salir de la barbarie si no hubiera intervenido el hombre blanco. La situación de dependencia establecida habría sido bendecida por Dios. Por su parte, los blancos pobres del Sur también defendían la existencia de la esclavitud porque les permitía mantener una posición social superior en función del color de la piel.

Volver a casa de Yaa Gyasi

Estamos en agosto, el mes de vacaciones por excelencia. Nosotros nos vamos a pasar este mes viajando en el espacio y en el tiempo. Iremos de África a América, de América a África desde finales del siglo XVIII hasta nuestros días.

(Si pincháis, os llevará a las bibliotecas en que podéis encontrar el libro)

Effia y Esi son dos hermanas de madre , con padres de distintas etnias. Effia es obligada a casarse con un gobernador inglés y Esi es capturada y enviada como esclava al sur de Estados Unidos.

Las dos ramas familiares se expresarán a través de distintos personajes en cada capítulo donde iremos recorriendo el tiempo cronológico , su historia y la de los lugares en los que habitan.

Conoceremos las guerras tribales,llegada de los misioneros, el colonialismo, la esclavitud, la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, el trabajo en las minas de Estados Unidos, la lucha por los derechos civiles, Harlem en su renacimiento y “su caída” por la epidemia de la heroína.

(si pincháis en la imagen,veréis una entrevista con ella, que es la que me hizo interesarme por este libro. La vi tan segura.)


Yaa Gyasi nació en Mampong Ghana en 1989 y se trasladó a Estados Unidos con su familia cuando tenía 2 años.

En 2009, cuando estudiaba en la Universidad de Stanford, obtuvo una beca de investigación y regresó a Ghana. Volver a casa fue gestada durante este viaje

Árbol Genealógico

¿No os recuerda a García Márquez y sus Cien años de soledad?

Parece ser, que García Márquez es muy admirado por ella y del que dice que aprendió mucho.

Ahora os dejaré los mapas de como eran esos lugares cuando empezó esta historia

Que os guste y disfrutéis del viaje que emprendemos

Historia de un desastre: El nazismo y las potencias europeas.

La semana pasada comentábamos como esa descripción del desastre que Vuillard hace va avanzando hasta llegar a la invasión de Austria por parte de los alemanes. Justo en ese trámite de tensa espera por parte de las potencias europeas, en el que miran para otro lado o no intervienen como el conflicto que se intuía requería, tenemos uno de los capítulos mas hábiles y jugosos del libro. “Almuerzo de despedida en Downing Street”, que narra a modo de grotesca comedia el almuerzo que organiza Arthur Neville Chamberlain, primer ministro británico, y conocido partidario de la política de apaciguamiento, como una cortesía a Joachim von Ribbentrop, hasta entonces embajador alemán en Londres, y recientemente nombrado ministro de Relaciones Exteriores.

Eric Vuillard va a relatar como los exquisitos modales británicos impiden a Chamberlain parar una cena, demorada intencionadamente con un vacío discurso por Ribbentroo, pese a haberse enterado allí mismo a través de una nota que le ha hecho llegar el Foreing Office, de que Alemania acaba de invadir Austria.

Ribbentrop y Chamberlain en Munich

Estamos ante una historia circular, en la que el autor va a regresar al final del libro a esa primera foto fija de la reunión en 1933 de los empresarios alemanes y los jerarcas nazis. Durante los once años que han transcurrido hemos visto transformarse el mundo y el autor ha escogido varios personajes a los que retratar a través de su literatura, para analizar las causas del desastre, mas el cómo y menos el que, puesto que esto son ya hechos supuestamente conocidos. Destaca en esta línea la visión que de Hitler nos da el autor, mostrándolo como un matón llenos de complejos y contradicciones, histriónico, acelerado, con una gran carga de ridiculez.

Charles Chaplin parodiando a Adolf Hitler en “El gran dictador”

Como conclusión podríamos decir que “El orden del día” es un libro que nos interroga a nosotros, los lectores, como ciudadanos, sobre nuestra responsabilidad y participación en la historia que nos toca vivir y construir, por eso decíamos al principio de la lectura, que estábamos ante algo más que una novela. Es un libro llenos de preguntas hacia el lector pues aunque parezca que es un libro que haba del más negro pasado, en realidad el autor francés está también desgranando nuestro miedos y esperanza como colectividad, sobre el terror que siempre ondula pendiente sobre la cabeza del mundo actual, concretamente de Europa y Occidente.