AMISTAD Y LITERATURA: DOS FORMAS DE CONQUISTAR LA LIBERTAD

Historia de una amistad

Si nos fijamos en la sugerente imagen de la portada, realizada por la ilustradora sueca Petra Eriksson, podemos observar dos caras de mujer superpuestas como si una fuera el reflejo de la otra y por detrás una silueta negra que rodea los dos rostros. Dos rostros con rasgos distintivos: unos más orientales y otros más occidentales. Destacar, sobre todo, la combinación de colores y la existencia de un diálogo entre los colores cálidos, vibrantes y el contraste con la sombra del negro que desciende hasta el cuello.

Y esas miradas ¿Cuántas cosas nos dicen esas miradas?

El lunes nos querrán es sobre todo un canto a la amistad, un acto de justicia hacia la amiga perdida que tanto significó para la protagonista-narradora y que ella misma resume en esta frase: “Tú más que nadie fuiste el espejo en el que pude mirarme por primera vez sin tener miedo, o venciendo mis temores”.

¿Qué tienen en común estas dos amigas? El deseo de ser dueñas de sus propias vidas.

Ambas proceden de la misma cultura y del mismo régimen opresivo. Pero ese ambiente asfixiante no es igual para las dos. Cada una de ellas mantiene una actitud diferente que va ir cambiando a lo largo de su amistad, convergiendo e invirtiéndose al final.

Para ser dueñas de sus vidas necesitan escapar del barrio, convertirse en mujeres nuevas y libres. Naíma ve reflejados todos estos deseos en su amiga por la que siente una admiración, una atracción y un impulso necesarios para conquistar su libertad. Le atrae su actitud valiente y decidida, tolerada por unos padres más transigentes que le permiten moverse libremente, elegir su forma de vestir, de trabajar y de casarse; su manera de afrontar la vida a pesar de las críticas. Su amiga había comenzado a conquistar nuevos territorios escarbando como “una cucharita en una muralla impenetrable”.

Naíma comenzará a seguir sus pasos desde la adolescencia con ese sentimiento de miedo y confusión que le produce vivir en una familia intransigente y a la vez sentirse atraída por todo lo prohibido que le ofrece la sociedad nueva. Tendrá que mentir a su madre para salir, ocultar su relación con Yamal y sufrir el castigo de un padre severo y violento que la llevará a la inanición, a castigar su cuerpo culpable de su esclavitud y su deseo, y a las puertas de la muerte. Podríamos describir su adolescencia en ir siempre ” con la cabeza muy turbia, el peso en el pecho y la bola en el estómago”.

Después del trágico episodio que termina en boda, como la única forma de escapar de su familia, Naíma va cambiando su actitud, acercándose a la de la amiga, se va haciendo más fuerte y la complicidad entre las dos será cada vez mayor. Las dos parecen seguir caminos paralelos en un proceso de “desidealización”, no exento de contradicciones producto del deseo de ser ellas mismas, del peso de las cadenas impuestas por sus familias y de la realidad que van descubriendo: “Al fin vimos la vida tal y como es y dejamos de creer en ideales”.

Noviazgo: Las dos amigas inician casi al tiempo su noviazgo con otros dos amigos: Yamal y Saíd. Naíma lleva su relación en la clandestinidad por temor a su familia y al barrio. El amor es para ellas ser elegidas por otros, sentirse queridas. También nos habla del deseo sexual, un tema que está muy presente en la novela hasta el final, sintiendo que el acto sexual es un acto más de dominio del hombre sobre la mujer. La pérdida de la virginidad no es como imaginaba.

Matrimonio: Yamal y Saíd, sus parejas, les prometen respetar su libertad. Comienzan a vivir el matrimonio con ilusión pero pronto se darán cuenta de que ellos no son como les dijeron. La presión de sus familias, tanto las que viven lejos como las que están en el barrio, se hace patente cuando hay que educar a los hijos o se sienten obligados a enviarles dinero y recursos que no tienen.

Maternidad: Es destacable el pensamiento de Naíma cuando nos habla de su cuerpo abultado: “seguía su curso sin que yo tuviera poder sobre él. El control sobre el cuerpo es una constante en esta novela, algo que no puede hacer su madre cuya relación se debate entre el rechazo y la compasión. Las dos amigas, unidas por el dolor, descubren que es muy difícil compatibilizar el trabajo con el cuidado de los hijos sin poder evitar el sentimiento de culpabilidad.

Trabajo: Ante la impasibilidad de sus maridos, las dos amigas necesitan trabajar hasta la extenuación: trabajos precarios que no respetan horarios, donde sienten el racismo y la discriminación. Lo que para ellas era una forma de conseguir la independencia se convierte en una nueva opresión.

Separación: Sus vidas paralelas confluyen al divorciarse. Sienten la rabia de haber sido engañadas y deciden vivir juntas, porque juntas todo se hacía más llevadero. Aquí comienzan sus mejores momentos, hasta que el cuerpo vuelve a ser el problema.

¿Se siente Naíma atraída sexualmente por su amiga?

La liberación sexual es otro de los temas que aparece en esta novela, donde también se muestran las contradicciones en ambas. Por un lado, no deja de ser otra barrera que quieren romper, ser dueñas de su sexualidad; pero por otro lado, se presenta como castigo, y volvemos de nuevo al tema del cuerpo y de la culpa. Algo que concluirá en el deterioro de la relación de las dos amigas.

Poco a poco, veremos como la mirada de Naíma parece cobrar fuerza del espejo donde se mira, mientras la de su amiga se va desdibujando en forma de tristeza, hasta desaparecer.

Conquistar la libertad a través de la lectura y la escritura

https://www.redleonardo.es/noticias/najat-el-hachmi-escribir-supuso-conquistar-la-libertad/

Los libros adquieren un gran significado para Naíma. Desde niña la lectura es su refugio, pero también una forma de aprender lo que es la vida: el amor, el sexo, la libertad…, una forma de ensayar cómo vivir sin que la vida te desborde, sin normas.

Le permiten estudiar para ganar tiempo, dar una imagen de buen comportamiento a su familia, conocer cómo viven “los otros”, ir a la Universidad, conocer a chicas como Raquel y observar sus vidas tan diferentes.

También nos cuenta que “leía por miedo a la vida, para protegerme de la vida” ¿Qué os parece este concepto de la lectura? ¿Lo habéis sentido alguna vez?

Sin vivir lo real, pensaba que la vida era como decían los libros. ¿No os parece un poco quijotesco?

Desde muy pequeña se da cuenta de sus dotes para la escritura y comienza a expresar en sus historias lo que no puede decir en voz alta, como el cuento que gana el concurso en el instituto sobre la pérdida de la virginidad y la violencia machista. La escritura como autodefensa, escudo, venganza. Aunque vivir le impide dedicar tiempo a escribir, consigue publicar una novela.

¿Qué opináis del episodio del restaurante? En lugar de disfrutar del momento y escuchar las conversaciones, su pensamiento se centra en cómo han conseguido tener los manteles tan blancos y lo que pensaría su madre al verlos

Destacar también las preguntas que le hacen los periodistas, nadie le preguntaba sobre lo que ella quería hablar. ¿Qué es lo que Naíma quería contar?

¿Podríamos decir que escribir esta historia de amistad es una forma de luchar para conquistar la libertad?

UN MUNDO LLENO DE FRONTERAS

Naíma, como narradora que conoce los hechos del pasado y del presente desde donde escribe, nos introduce en el barrio, ese submundo situado en “la periferia de la periferia” de una sociedad moderna como la Barcelona de los años 90, expresando una idea que la propia autora denuncia en muchas de sus entrevistas: “el retroceso actual de la sociedad de la que procede hacia una época de oscurantismo que no opone resistencia”.

“Ya no hay rayos de sol que rocen la piel de las chicas…dicen que renuncian al sol y a la brisa…al amor y al sexo libres por convencimiento y voluntad propia…Nosotras también lo hicimos…y también creímos hacerlo voluntariamente”.

Veamos cómo las protagonistas también vivieron su adolescencia y juventud en una época oscura, pero intentando resistirse y traspasar los límites de todas estas fronteras:

El barrio

Geográficamente el barrio impone sus fronteras físicas bajo la figura de un triángulo, un río, la vía del tren y una carretera comarcal, que separa a los moros de los cristianos. Dentro del barrio, el ambiente asfixiante del interior de las casas con sus techos bajos y sus delgadas paredes. A estas barreras físicas se suman las fronteras humanas con esos vecinos que vigilan sus movimientos constantemente, por las noches a través de las ventanas iluminadas, por el día con los cotilleos de La Parabólica. Huir del barrio será su principal objetivo. Correr y correr fuera por los caminos será el inicio de su huida. Más tarde será estudiar en la universidad o trabajar, y casarse.

La familia y sus creencias

Las fronteras familiares y culturales son las más dolorosas. Son continuas las referencias al machismo tanto del padre como de la madre por sumisión. El machismo impregna toda la vida de estas mujeres, genera episodios de miedo y violencia como el maltrato que recibe su madre, la persecución del padre, hermanos que las vigilan, violaciones de jóvenes a las que luego obligan a casarse… Este acoso constante afecta a todos los aspectos de su vida: a su forma de vestir, a sus estudios, a su forma de relacionarse con los demás, a su sexualidad, eliminando cualquier elección que no fuera la del padre. Es interesante la reflexión que hace la narradora sobre su infancia y adolescencia:

“Era el mundo al revés: cuando no levantábamos dos palmos nos hacían responsables de un montón de cosas que nuestras madres no podían hacer porque eran ya mujeres casadas. Pero cuando nos hacíamos mayores nos trataban como a criaturas sin juicio”.

Esta opresión que ejerce la familia y sus creencias en forma de machismo genera otra frontera que según la autora es el origen de la misoginia estructural del islamismo:

El cuerpo

“El cuerpo de la mujer es donde reside el honor de los hombres”, afirma Najat El Hachmi en su Manifiesto feminista, porque provoca su deseo. El control sobre el cuerpo de la mujer es una prueba del hombre y de querer mantener el orden establecido. Cuando empiezan a ser conscientes de esta frontera, las dos amigas luchan para transformarlo y tener el control. Son numerosas las alusiones al cuerpo como si fuera un enemigo, donde conviven el placer y el dolor sin saber cómo identificarlos.

Su primer paso hacia esa liberación del cuerpo es controlar la alimentación, la dieta, evitar estar como su madre: “ teníamos que ir por la vida siempre al borde de la inanición si queríamos ser mujeres válidas”. Luego la forma de vestir y de peinarse o quitarse el velo. Más tarde será la liberación sexual. El precio que tuvieron que pagar por traspasar esta frontera fue quizás el más alto. Interesante es también la reflexión sobre esa “sustancia viscosa que llevan entre las piernas” como la única causa de tanta violencia y discriminación hacia la mujer.

La sociedad moderna

Intentar encajar en el mundo moderno es muy difícil cuando ellas son las moras y se sienten condicionadas por una sociedad hipócrita que por un lado habla de integración y por otro ejerce su presión a través de esos padres que no quieren que sus hijos vayan a los mismos colegios que ellas, del recelo de sus compañeros de clase cuando ella gana un concurso literario, de los medios de comunicación a los que solo les interesa su condición de extranjera, de la discriminación que sufren más tarde en el trabajo, de las habitaciones separadas en los hospitales, de la imposibilidad de alquilar viviendas por su condición de moras…

A lo largo de la novela, la narradora cuestionará los modelos que imponen ambos tipos de sociedad y la dificultad de salir de esa encrucijada sin unos referentes familiares que le hayan enseñado a vivir y a elegir con libertad.

Estereotipos

Esas creencias que se tienen hacia los otros y que se toman como certezas, que son producto de unos comportamientos establecidos dentro de la pertenencia a unos grupos sociales determinados. Tanto la sociedad de procedencia como la sociedad moderna en la que viven han creado una serie de estereotipos en los que las protagonistas no encajan.

El primer estereotipo que quieren transformar es el de su procedencia de mujeres musulmanas, condicionadas por su religión y sus costumbres, intentando adaptarse a esos nuevos modelos de belleza e independencia que ha creado la sociedad moderna.

El segundo sería el de su condición de extranjeras dentro de una sociedad racista que no las acepta como personas normales.

Por último, intentan transformar el estereotipo que las condena a formar parte de una clase social relegada a trabajos precarios y escasas posibilidades de desarrollarse profesionalmente o acceder a estudios superiores.

¿De qué herramientas dispondrá Naíma para subvertir los estereotipos? ¿Dónde encontrará el apoyo para traspasar las fronteras?

Os dejo este enlace por si queréis profundizar un poco más en el tema de la subversión de estereotipos en El lunes nos querrán.

EL LUNES NOS QUERRÁN (PREMIO NADAL 2021)

Iniciamos el mes de septiembre con esta propuesta de lectura de una novela premiada recientemente y de la que no se deja de hablar en la prensa, en la la radio o en las ferias del libro, como la de Valladolid.

Su autora, Najat El Hachmi, se ha convertido en la décimo sexta escritora en conseguir el Premio Nadal, el galardón literario más antiguo de España, desde que Carmen Laforet (precisamente hoy, 6 de septiembre, se celebra el centenario de su nacimiento) inaugurara este prestigioso premio en el año 1944 con su novela Nada, entregado por la editorial Destino.

A continuación os propongo que escuchéis la entrevista de la Cadena Ser que destaca la conexión entre las novelas de estas dos escritoras en la reivindicación de la independencia y la liberación de la mujer, 77 años después.

Apuntes biográficos

Najat El Hachmi nace en 1970 en un pueblecito de Marruecos, Beni Sidel, y a los ocho años se traslada a vivir a un barrio de la periferia de la ciudad catalana de Vic. Es licenciada en Filología Árabe por la Universidad de Barcelona. Su afición por la lectura y la escritura es temprana, a los 11 años comienza a escribir sus primeros relatos, al principio como entretenimiento hasta que se fue convirtiendo en una vía para canalizar su inquietud, reivindicar su voz y dar protagonismo a un sector de la sociedad al que se ha prestado poca atención, planteando temas universales . Debutó en 2004 con la publicación de un texto autobiográfico, Yo también soy catalana. En 2008 publicó La cazadora de cuerpos y El último patriarca que recibió el Premio Ramon Llull 2008, el Prix Ulysse a la primera novela 2009 y fue finalista del Prix Méditerranée Étranger 2009; ha sido traducida a numerosas lenguas e iniciado una trilogía con los títulos La hija extranjera (2015) y Madre de leche y miel (2018). En el año 2019 publica un manifiesto feminista bajo el título Siempre han hablado por nosotras que contiene la esencia de El lunes nos querrán . Ha sido mediadora cultural en centros de acogida. Colabora habitualmente con sus artículos en la prensa y en diferentes emisoras de radio.

Más conocida en el ámbito literario catalán, eleva su voz para participar de lleno en el panorama literario nacional con esta nueva novela construida a partir de su experiencia de vida y la de otras mujeres de su entorno que han sido pioneras en abrirse caminos y sobrevivir a la discriminación y la opresión.

Breve reseña

Ver las imágenes de origen

El lunes nos querrán contiene la historia de dos amigas, mujeres inmigrantes, que crecen en una sociedad moderna pero sometidas al modelo de sociedad islamista del que proceden. Pronto advertirán que la nueva sociedad también les impone los suyos. Naíma, la narradora y protagonista, cuenta, como si se tratara de una carta larga dirigida a la amiga, el complejo y difícil trayecto que las dos inician para llegar a la vida adulta, escrita desde la distancia de los años y el aprendizaje que supuso su lucha por conquistar la libertad.

Temas como la inmigración y, en concreto, la situación de la mujer inmigrante, el machismo, la opresión, el dolor, la familia, la maternidad, los estereotipos que crea la sociedad, el deseo de la mujer, la culpa, el amor o la amistad son tratados desde un realismo realmente sobrecogedor. Un libro lleno de preguntas que busca respuestas en la escritura.

Comenzamos

A las valientes que salieron del camino recto para ser libres. Aunque doliera”.

En la dedicatoria ya podemos encontrar tres elementos importantes que contiene esta historia: valentía, libertad y dolor.

Lunes, lunes, lunes… El lunes seremos otras. El lunes nos querrán“.

Con esta expresión Najat El Hachmi comienza el preludio de una historia dividida en dos partes y que hace referencia al mantra que la narradora repite en forma de listas que leemos a continuación para no salirse de las normas establecidas y ser merecedora del amor de los que la rodean.

El lunes encajaremos en todos los moldes que nos proponen”.

Un pensamiento interiorizado como forma de convencerse de que es mejor SER como dicen los demás que SER como ella quiere ser.

La narradora comienza a contar en primera persona del plural ¿Te parece que en estos primeros párrafos está de alguna forma interpelando al lector en general? ¿Te has sentido aludida o aludido?

“Tus padres y los míos, aunque provenían del mismo pueblo árido y agreste al otro lado del Estrecho, tenían mentalidades distintas”.

Pero enseguida nos damos cuenta de que ese YO plural contiene a una segunda persona que va a participar en el relato y que se concreta en la figura de la amiga, una amiga con la que ha crecido y compartido una situación compleja, la de pertenecer a una generación de mujeres criadas en un país que no es el suyo y que reclaman una libertad que no les está permitida. Una amiga que ya no está pero que necesita recuperar para entender lo que vivieron, contarlo recomponiendo la piezas que no encajaban en el pasado y hacer un canto a la amistad.

“…pienso que sí, que hay que contar lo que vivimos: por nosotras, por nuestras heridas…, pero sobre todo por ellas, porque tienen derecho a recibir, si así lo desean, el legado de nuestra memoria”.

La propia escritora en su Manifiesto feminista, dice que “alzar la voz es el paso más difícil”. El mutismo es un pilar fundamental en la sociedad en la que viven estas mujeres y es necesario contar para tomar conciencia y seguir rompiendo barreras.

“No fuimos heroínas ni pretendíamos serlo, solamente queríamos sobrevivir y ¡ser, ser, ser! Aunque el lunes, lunes, lunes, intentaríamos convertirnos en quienes no éramos“.

¿Qué os parece esta durísima introducción que resume el contenido que vamos a leer en los capítulos siguientes? ¿Se podría entender la historia sin este prolegómeno?

El final…

Aquella noche no hicimos el amor. La mañana no fue hermosa. Moira no quiso ver las amapolas. El conductor no se quedó dormido. El accidente no se produjo. Las piernas no se rompieron. La sangre no manó de la sien. El amor no se perdió. Las drogas no me encontraron. El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes no terminó jamás.

Llegamos al final y nos gustaría conocer vuestra opinión sobre la novela:

¿Qué os ha parecido la historia? ¿Os parecen creíbles los personajes?

¿Qué habéis sentido?

¿Destacaríais algún fragmento o frase del libro?

¿Recomendaríais su lectura? ¿Por qué?

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¿Habéis leído alguno de estos libros? ¿Cual más añadiríais?

Esperamos vuestros comentarios.