‘El nombre de la rosa’ de Umberto Eco y Castilla y León

La obra de Umberto Eco está ligada a nuestra tierra a través del personaje Jorge de Burgos. Él es un bibliotecario ciego español cuyos conocimientos de un tipo concreto de ‘pergamino’ de extremadamente fineza y del que sólo se conocía el secreto de su elaboración en el Monasterio de Silos,donde el personaje pasa su juventud. Ayuda a Guillermo de Baskerville y a Adso a comprender lo ocurrido.

La primera muestra de papel europeo data de 1080 d.C. aparece en el misal mozarabe del Monasterio de Santo Domingo de Silos. Umberto Eco conoce este dato y lo utiliza de una forma genial engarzando asesinatos, visitas a la biblioteca, reuniones, herejías en su novela “El nombre de la rosa”. Otro hecho que aparece en la novela era la necesidad de mantener el miedo, con el miedo viene el respeto y así se cumplen las normas. Ahí aparece de nuevo Silos. Sin querer desvelar la trama, durante la Edad Media los códices iluminados en Silos contenían imágenes sobre el Apocalipsis que hacían templar a toda la Cristiandad.  Tal era la descripción del cataclismo y tan elaboradas sus iluminaciones. Los clérigos que habitaban Silos eran conocedores a través de estas imágenes del horror del fin del mundo. 

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El laberinto y la risa dos personajes más en la novela de Eco

El laberinto

En ‘El nombre de la rosa’ encontramos la descripción de biblioteca laberinto que tanto fascinó a Borges quién influyó en Eco. El laberinto que simboliza el universo simboliza también  la vida. Así, se presenta en esta novela una biblioteca cuya estructura el lector imagina como una maraña de escaleras que suben y bajan como una metáfora sobre el universo y de cómo el deambular por la biblioteca equivale a  vivir buscando respuestas en la vida.  La biblioteca es el refugio de la verdad y a ésta no se accede sino después de duras pruebas. 

Y a pesar de ser identificada la biblioteca como un lugar que acoge  peligros más propios de averno. Cuando Guillermo de Baskerville y su ayudante Adso deciden adentrarse entre los pasajes y pasadizos de la biblioteca. Encuentran trampas fáciles de identificar como olores que provocan mareos, corrientes extrañas, espejos… pero que para unos eran señales que les impedían entrar, para Guillermo y Adso no son  más que un espejo, hierbas o corrientes de aire. Y es así como llegan a encontrar el saber oculto de la abadía.

La risa

Porque en una división destinada a libros africanos, In finis Africae, encuentran el libro de  Aristóteles donde elogia la risa. Y es en el interior de la biblioteca laberinto donde  Eco describe lo que ocurre y cómo se resuelven los crímenes. Allí es dónde el personaje Jorge de Burgos, el bibliotecario ciego afirma:

“…la risa es la debilidad, la corrupción, la insipidez de nuestra carne. Es la distracción del campesino, la licencia del borracho. Incluso la iglesia, en su sabiduría, ha permitido el momento de la fiesta, del carnaval, de la feria, esa polución diurna que permite descargar los humores y evita que se ceda a otros deseos y a otras ambiciones… Pero de esa manera la risa sigue siendo algo inferior, amparo de los simples, misterio vaciado de sacralidad para la plebe. Ya lo decía el apóstol: en vez de arder, casaos. En vez de rebelaros contra el orden querido por Dios, reid y divertíos con vuestras inmundas parodias del orden… al final de la comida, después de haber vaciado las jarras y botellas. Pero aquí, aquí… —y Jorge golpeaba la mesa con el dedo, cerca del libro que Guillermo había estado hojeando— aquí se invierte la función de la risa, se la eleva al arte, se le abren las puertas del mundo de los doctos, se la convierte en objeto de filosofía, y de pérfida teología… La risa libera al aldeano del miedo del diablo, porque en la fiesta de los tontos también el diablo aparece pobre y tonto, y por tanto, controlable. Pero este libro podría enseñar que liberarse del miedo del diablo es un acto de sabiduría. Cuando ría, mientras el vino gorgotea en su garganta, el aldeano se siete amo, porque ha invertido las relaciones de dominación.”

“El nombre de la rosa” de Umberto Eco

La Orden de San Benito, la Historia del Libro, cultura europea  y la Orden de San Benito en “El nombre de la rosa”

Es un hecho histórico que la Orden Benedictina, salvó la cultura grecorromana y cristiana al copiar el conocimiento escrito en pergaminos al formato libro conservándolos en sus monasterios durante la Edad Media.  Las tareas que Eco  describe que se van realizando en el Scriptorium  son aquellas que fueron realizadas en estas abadías. Los traductores, iluminadores, los copistas… la cercanía con la biblioteca… todo lo que describe Eco responde a una realidad histórica donde nuestro autor navega con la misma seguridad,  audacia e ingenio que su personaje Guillermo de Barkerville lo hace para resolver el enigma.

La historia del libro está tan unida a esta novela que la misma existencia de la historia que Eco pone en la voz de Adso está  de nuevo unida a un manuscrito. Aquel que nuestro  el joven monje redacta en lo últimos años de su vida. Sin los libro, sin este manuscrito ¿imaginario? en concreto, no tendríamos el conocimiento de esta historia. De la misma forma que sin los copistas medievales y sus códices no tendríamos el conocimiento que ha sido la base de la cultura europea.

Y volviendo a la orden copista y a la novela  la acción gira en torno a la  vida del monje benedictino en la abadía. Y ésta transcurre bajo la premisa: “Ora et Labora”. También hoy, los monjes reparten su jornada en  tres actividades: oración, trabajo y lectura. La vida comienza antes de que salga el sol. La primera lectura comienza con los Maitines, Vigilias u Oficios de Lectura; prosigue con las alabanzas de Laudes al principio de la mañana, continuando con las horas menores o intermedias de Tercia, Sexta y Nona. Al caer la tarde tenemos las Vísperas y concluimos el espacio de lectura en grupo con las Completas antes de acostarse.

Sobre este ritmo de vida, el monje encaja espacios temporales que decica a la lectura individual, el estudio o el trabajo manual: cocina, animales, farmacia, huertas, jardines… así como la copia manual de libros, uno de los trabajos más apreciados (hoy en día, al estudio o formación). Todos estos trabajos aparecen y tienen protagonismo en diferentes momentos de la novela. La vida de los monjes está perfectamente controlada sabiendo cada uno de ellos dónde estaba e otro en los diferentes momentos del día. Por eso el desgranar las diferentes acciones parece una tarea semejante a la resolución de un acertijo o a encontrar la salida a un laberinto.

Encontramos otro guiño a la historia del libro en los títulos de esta obra del siglo XX que bien podrían  responder a los Incipit medievales. Así sabemos que Guillermo y Adso llegan al pie de la abadía y Guillermo da pruebas de gran agudeza en la hora Prima del Primer Día y que es después de nona “Donde se visita el scriptorium y se conoce a muchos estudiosos, copistas y rubricantes así como a un antaño ciego que espera al Anticristo”

“El nombre de la rosa” de Umberto Eco

Esta obra fértil fue escrita y publicada durante la década de los 80 por el profesor de Estética de la universidad italiana, semiólogo, filósofo Umberto Eco presenta una trama detectivesca envuelta  en un inquietante y herético ambiente benedictino del siglo XIV.  En un momento temporal en el que se estaba desarrollando una controversia entre franciscanos ‘espirituales’ y el papado sobre el tema de la pobreza. Y arco temporal en el que nacieron y murieron herejías; con el Santo Oficio como telón de fondo. Guillermo de Baskerville, franciscano y ex inquisidor llega acompañado de Adso de Melk, su aprendiz y la voz narrativa de los hechos utilizada por Eco. Llega Guillermo como embajador especial adelantándose a una comitiva en una delicada misión diplomática.

 Eco estructura su contenido en seis días con el ritmo de una Orden monástica consagrada durante la Edad Media rconservar el conocimiento copiándolo a mano.  Una labor que llegaba a ser dolorosa a menudo, debido a la permanente postura necesaria para realizar las copias manuscritas de los textos antiguos, procedentes en muchas ocasiones de sabios musulmanes, griegos, egipcios… copistas, ilustradores, iluminadores.

La obra de Eco es compleja. Su lectura  puede realizarse en varios niveles, el primero, sencillo, habla de unos viajeros que llegan a un lugar de paso donde están sucediendo unos hechos que nos van narrando hasta llegar al desenlace. El segundo nivel, más complejo, en el que el lector entiende mensajes subliminares como el ya citado o va imaginándose entre las paredes del scriptorium, de la cocina, integránfose en la vida cotidiana de los monjes que Eco describe tan bien. Y el tercero, el más erudito, en el que el lector entraría en juegos de debate de Estética y Filosofía a través de los diálogos, que Eco mantiene en latín, entre los monjes. Los niveles de lectura de este libro irían aumentando hasta llegar al del autor, Eco, profesor de Estética en la universidad italiana y autor de ensayos sobre esta materia además de semiótica, lingüística y filosofía. Además existen de forma paralela la intriga por el asesinato con novela histórica. Siendo a la vez, un manual de la bibliotecas medievales y de Historia del Libro en el siglo XIV. Hasta tal punto bien documentado por su autor que fue leído y comentado en las Escuelas de Biblioteconomía de los años 80 en España.

La bíblica negación de “comer del árbol prohibido” está presente en toda la obra. Los manuscritos cobran tanto protagonismo en esta obra como los personajes humanos que protagonizan la acción. La manzana se transforma en aqui en libros y el vergel es ahora una biblioteca cuyo acceso está muy limitado.

El Conocimiento, tal y como lo entendemos hoy nos llegó gracias al trabajo que realizaron monjes como los que describe Eco en este libro.