Pequeñas arcas del saber

Octubre de 1957. Marias Coulee, Montana (EE.UU.)

Paul Millirion visita la escuela rural donde se educó, donde adquirió su pasión por las letras y los libros. Tiene ahora 48 años y es veterano en el cargo de Inspector de Educación Primaria. Consiguió que casi todas las escuelas de Montana sobrevivieran a la Gran Depresión, defendiéndolas con uñas y dientes pese a que todo estaba racionado y cada día la guerra se llevaba a un maestro.

Ahora, han elegido a mi Departamento, a mí, para que les comunique a los maestros y a las juntas escolares de todas las escuelas unitarias del estado que, en la era del Sputnik, tendrán que dejar de existir. Paul se resiste ante esa dura misión de cerrar para siempre todas esas pequeñas arcas del saber, como la que me vio crecer en las praderas.

Se refiere a una de aquellas escuelas unitarias, modestísimas,  en las que convivían en la misma aula todos los alumnos de una localidad y sus alrededores, desde el primer año de infantil hasta el último de primaria, a los que el maestro debía proporcionar las bases del conocimiento elemental, ajustando sus enseñanzas al diverso grupo de estudiantes, despertando su interés y siendo generalmente su única referencia intelectual y el encargado de abrirles los ojos a la historia, a la cultura y al mundo más allá de sus praderas y montañas.
Paul sabe que con las escuelas unitarias desaparecerá también todo un mundo, toda una organización social, ya que hay un importante vínculo entre la escuela, la gente y el entorno, generado por diferentes actividades (celebraciones, reuniones, homenajes, charlas, etc.) en las que la escuela se interacciona con los vecinos y aporta gran vitalidad a sus vecindarios.

Este descubrimiento íntimo es el que describe el protagonista en la pág 123:

[…] era como si la escuela de Marias Coulee fuera el eje de cuanto abarca la mirada […] Me fijé por primera vez en esas marcas que veía a diario: entre la hierba los surcos se dispersaban hacia cada hogar donde había un niño, y convergían todos justo en aquel punto del patio donde me hallaba inusitadamente solo […] Pasarán más de mil años antes de que me olvide de ese sentimiento. La certeza que tuve en ese instante de que aquella escuela era el centro de nuestras vidas: su poder se extendía más allá de los alumnos […]

Ivan con sus padres Berneta y Charlie

Ivan con sus padres Berneta y Charlie

“En la generación de mis padres – cuenta Ivan Doig – las escuelas de una sola sala eran los pivotes de la vida profesional y social; Mi madre y mi padre se conocieron en un baile de la escuela. Tuvieron que hacer trabajos extraordinarios para que yo fuera a la escuela”.

Para los habitantes de Marias Coulee es tan importante la escuela que la junta escolar decide contratar a Morrie, el hermano de Rouse, para ocupar el puesto de maestro vacante desde que la anterior maestra se fugara con un predicador.

Morrie, un dandi sabelotodo que se ve obligado a aceptar el puesto, resulta ser una persona de enorme capacidad, amplísima cultura e inesperadas dotes docentes.

Ya desde la primera clase, sus peculiares métodos de enseñanza abrirán a los alumnos todo un mundo de conocimiento, sobre todo para el joven Paul, que no tardará en destacar en la escuela. Él mismo nos cuenta la expectación que hubo en ese primer día de clase:

Me revolví en el asiento mientras la mirada colectiva del aula permanecía en el personaje que estaba al frente de la habitación. Por mi experiencia en ambos frentes del aula, sé que en esa mirada hay duda, asombro, emoción, esperanza, algo de temor y algo que se acerca a la adoración: esos son todos los ingredientes de ese primer encuentro entre el maestro y aquellos cuyo destino es sentarse y aprender.

Sin lugar a dudas Una temporada para silbar es un homenaje a la entrega de muchos maestros de escuelas rurales, como Morrie, quienes en las más precarias condiciones supieron educar humana y científicamente a tantos cientos de alumnos.

Si deseas conocer más sobre este tema, te dejamos un artículo publicado en la Revista científica “Profesorado”, publicada por la Universidad de Granada: “La escuela rural en la sociedad globalizada: nuevos caminos para una realidad silenciada“, donde sus autoras reflexionan sobre las bases de su superviviencia y sugieren algunas propuestas de mejora.

Y también te recomendamos que leas La emoción de educar, una recopilación de artículos que recogen reflexiones y vivencias entorno a la educación.

Algunas cuestiones para comentar

• En el anterior post apuntábamos como tema de debate la despoblación rural ¿Te parece a ti que la escuela puede ser una herramienta contra esa despoblación?

• ¿Qué piensas de la educación que reciben los hijos en Marias Coulee?  ¿Cómo difiere de la educación de los niños hoy en día?

• ¿Qué hace que Morrie sea un buen maestro?  Piensa en los grandes maestros que hayas tenido y qué cualidades compartieron con Morrie.

• En la actualidad están surgiendo alternativas educativas, como la Teoría de las Inteligencias Múltiples, el método Montessori o las llamadas escuelas Waldorf. ¿Cómo ves estos métodos de enseñanza alternativa?

El debate está servido. Y tú ¿qué dices?

En un lugar del Oeste llamado Marías Coulee

Vida cotidiana, naturaleza

Rancho y Montañas Rocosas

Rancho y Montañas Rocosas

Los Milliron viven en una de estas minúsculas aldeas de Montana, Marias Coulee, en plena naturaleza, donde sus habitantes se entregan cada día al duro trabajo de roturar la tierra y al cuidado de los animales de granja. Colonos que viven dentro del respeto de unos por otros, que se apoyan en la ayuda mutua y que creen en la necesidad de la educación para los niños. Niños cuyos días transcurren llenos de anécdotas como tener que caminar algunos kilómetros para ir a la escuela, o ir a caballo; colaborar en las tareas domésticas y, en el caso de nuestros protagonistas, vivir sin madre, algo que te hace diferente y se convierte en un escudo de lástima que te protege contra las chanzas y peleas del colegio.

La expectación por la llegada del ama de llaves, la impaciencia de los niños por contar a sus compañeros las novedades, sin medir el alcance de las consecuencias: burlas, bromas, malentendidos, peleas… crean situaciones simpáticas y momentos de humor que nos hacen sonreír y nos acercan a ese mundo de las relaciones infantiles, el lenguaje y la divertida sabiduría de los niños, su tenacidad, la fuerza de la amistad, el drama de la traición y de los chantajes… esa energía mágica que nos permite luchar contra los monstruos…

Una mirada hacia atrás

La historia de esta familia protagonista se desarrolla a principios del siglo XX en el estado de Montana (Estados Unidos) cuando todavía era un territorio desconocido compuesto de tierras semiáridas, praderas, algunas llanuras y montañas boscosas (Montañas Rocosas).

Con el fin de repoblar esos territorios recientemente anexionados al país, el Gobierno federal estadounidense aprobó la Ley de Recuperación de Tierras de 1902, también conocida como Ley de Reclamación, e hizo posible el uso de fondos federales para la construcción de sistemas de riego a gran escala.

El suministro de riego era considerado el principal instrumento para facilitar la colonización y promover la agricultura en el oeste árido. Sus metas generales eran facilitar el asentamiento de la mayor cantidad posible de colonos en el oeste de ese país, proporcionar financiamiento subsidiado y sin intereses a los proyectos de riego y promover la propiedad agrícola familiar como estilo de vida rural. La Oficina de Recuperación también fue concebida como una agencia de construcción y desarrollo con un ambicioso programa de diseño y construcción de grandes presas, proyectos para cuencas fluviales así como sistemas de riego. Un año después de su formación se autorizaron cinco proyectos: Río Salado, Arizona; Milk River, Montana; Truckee-Carson (Newlands), Nevada; Sweetwater (North Platte), Nebraska y Gunnison (Uncompahgre), Colorado. Otros seis fueron aprobados en 1904 y nueve más en 1905; a finales de 1907 había 24 proyectos autorizados, al menos uno en cada uno de los 16 estados que abarcaba la Ley de Reclamación. (Fernando Saúl Alanís Enciso. Historia Mexicana, vol. LXIV, núm. 4, abril-junio, 2015, pp. 1667-1728)

Caravana de colonos

Caravana de colonos

La posibilidad de obtener tierras gratuitas atrajo a muchos colonos que abandonaban lo poco que tenían y partían hacia el oeste en busca de una vida mejor. Empezar de cero suponía un trabajo duro: construir su propia vivienda, roturar la tierra árida, soportar la dureza de un clima inestable, con temperaturas extremas y el silbido constante del fuerte viento del oeste. Poco a poco fueron formándose pequeñas poblaciones rurales que reunían a una comunidad de colonos de la más variada procedencia.

Fue esa época de los colonos que hemos visto en las películas del oeste, también conocido como far west. La imagen del vaquero, el granjero y la expansión hacia el oeste se han convertido en un mito cultural en la literatura y el cine.

Años antes, entre 1859  y 1864, se descubrió oro en Colorado, Idaho y Montana, lo que provocó varias fiebres del oro y miles de buscadores de oro y mineros exploraron cada montaña y cañón para crear la primera gran industria de las Montañas Rocosas.

En nuestro catálogo puedes encontrar algunas películas que nos muestran cómo fue la colonización y la vida en el oeste.

  • Camino de Oregón (McLagen, 1967)
  • Río rojo (Howard Hawks, 1948)
  • El hombre que mató a Liberty Valance (John Ford, 1962)
  • La conquista del oeste (Henry Hathaway, George Marshall, John Ford, 1962)
  • Un horizonte muy lejano (Ron Howard, 1992)
  • La casa de la pradera (Cameron Bancroft, Erin Cottrell, 2005)

Retomamos la historia de nuestros protagonistas y vemos a Oliver, siempre mirando al cielo, estudiando el clima y poniendo la esperanza en la ansiada lluvia.

Además del trabajo en la granja, Oliver se dedicaba al acarreo de tierras en Dique Grande, un proyecto de construcción de una presa donde se remansará el agua que luego se esparcirá por las tierras llenándolas de fecundidad.

Desde su perspectiva de niño, Paul describe aquella construcción:

Supongo que todo ser humano ha quedado sin respiración delante del último artefacto llamado a revolucionar el mundo. […] Nunca olvidaré la visión de aquella colosal excavadora de vapor en medio de la pradera. Sin duda era lo más grande que había pasado por allí desde los días en que corrían los dinosaurios. El largo cuello de metal se divisaba desde kilómetros a la redonda, cavando el canal del Dique Grande. (pág. 80)

Ivan Doig en la presa de Fort Peck en 1994

Ivan Doig en la presa de Fort Peck en 1994

Para escribir esta novela y por su eterna preocupación por la tierra, Ivan Doig podría haber tomado la imagen de Fort Peck, un lugar realmente árido en la pradera de Montana  escogido para un proyecto de riego gigantesco, que dio lugar al lago artificial que lleva el mismo nombre.

Temas para debate

  • A simple vista, puede parecer que la novela es un retrato nostálgico y bucólico de un estilo de vida ya desaparecido en parte, pero lo cierto es que en la actualidad ansiamos dejar las grandes, ruidosas y estresantes ciudades y buscamos la calma y el sosiego de las zonas rurales, incluso, añoramos el cuidado de la tierra, el cultivo del huerto.
  • Rose y Morrie cambiaron su acomodada vida en la gran Minneapolis para trabajar en una granja de una minúscula aldea, en medio de la llanura.
  • Ahora que está de moda esa frase “me vuelvo al pueblo” y pensando también en que contamos con medios técnicos a nuestro alcance, tantas comodidades y más facilidad de comunicación a través de Internet  ¿volverías al pueblo a vivir, a trabajar?  ¿Tienes tú experiencia de vivir en un pueblo?
  • ¿Qué opinas sobre la despoblación rural en España? Puedes escuchar un análisis de la situación emitido el domingo 30 abril 2017 en el programa de TVE Futuro Abierto.

También puedes encontrar en nuestras bibliotecas el libro La España vacía: viaje por un país que nunca fue, de Sergio del Molino.

Esperamos tus comentarios.

“Una temporada para silbar”, de Ivan Doig

Cubierta de "Una temporada para silbar"

La lectura propuesta para este mes de mayo nos trae una historia al más puro estilo del oeste americano. Una novela costumbrista, con una intriga de fondo que mantiene el suspense hasta el final.

Se trata de una deliciosa novela inspirada en la vida rural del estado de Montana y sus impresionantes paisajes.

 […] Esta noche estábamos sentados a la mesa en nuestros sitios de siempre… el roce ocasional de una hoja de periódico presidía la cabecera de la mesa […]. Papá recorría con el dedo la columna de anuncios clasificados […] buscaba un par de formidables caballos de faena a bajo precio […] se reía a trompicones, como si fuera a estornudar, como si las cosas graciosas primero tuvieran que hacerle gracia a su nariz […].

Así comienza Una temporada para silbar que nos llega de la mano de la editorial Libros del Asteroide.

La visita a su pueblo natal evoca en Paul -el protagonista- cálidos recuerdos de su niñez, “cuando vuelvo a visitar los rincones de mi vida, las cosas más nimias me asaltan“, y nos narra en primera persona ese curso escolar entre 1909-1910 cuyos acontecimientos marcaron su ya incipiente madurez y han quedado grabados en su memoria.

Su madre ha fallecido hace poco menos de un año y su padre Oliver, granjero, se siente desbordado por las tareas domésticas, sobre todo las culinarias que “no se las desearía ni a su peor enemigo”, y el cuidado de sus tres hijos: Paul, que acaba de cumplir 13 años, Damon, el mediano y Toby, de 7 años.

Consciente de que necesitan ayuda, decide contratar a un ama de llaves para que ponga un poco de orden en la casa.

Esta noticia es recibida con creciente entusiasmo por los niños, que empiezan a entrar en materia enumerando las tareas de las que se verían liberados, pero que no se imaginan el cambio que esto va a suponer en sus vidas.

Una temporada para silbar es un relato de no ficción, situado en un tiempo y lugar reales, que transcurre en dos planos contados en primera persona por Paul, narrador y protagonista:

  • el presente, con Paul como Inspector de Educación Primaria
  • y un periodo concreto de su pasado que marcó su vida y la de su familia para siempre, e hizo que se iniciara en la realidad del mundo.

¿Por qué leer Una temporada para silbar?

  • Para descubrir a otros autores menos habituales. Esta es la primera novela de Doig traducida en España.
  • Porque es «una historia memorable, ambientada a principios de siglo, pero contemporánea en sus temas y universal en su percepción del corazón humano.» (The Seattle Times).
  • Repleta de valores humanos y de situaciones cotidianas magníficamente contadas, con una prosa exquisita.
  • Porque es un libro amable, irónico, plagado de guiños a la vida escolar y familiar,  cuyo ritmo se eleva y decae como lo hace la vida.
  • Porque no hacen falta tragedias ni grandes cataclismos para crear un buen libro.
  • Porque deja buen sabor de boca.
  • Porque su autor está considerado como uno de los mejores cronistas contemporáneos del Oeste americano.
  • Porque es «una obra de arte profundamente meditada.» (The New York Times Book Review).

Puedes leer las primeras páginas y si quieres seguir leyendo, también puedes encontrar un ejemplar en el catálogo de nuestras bibliotecas.

Conociendo al autor

Ivan Doig

Ivan Doig (1939 – 2015) nació en White Sulphur Springs (Montana), en el seno de una familia de colonos y rancheros de origen escocés. Tras la prematura muerte de su madre fue criado por su padre y su abuela en diferentes ranchos del estado, pero sin abandonar nunca Montana, fuente constante de inspiración para la mayoría de sus novelas y ensayos.

Ejerció como granjero y trabajó en el Servicio Forestal antes de convertirse en editor y colaborador habitual de periódicos y revistas.

El padre de Doig iría por toda Montana buscando hombres para ayudarlo con la ganadería de ovejas e Ivan, como era un hijo único, siempre estaba con su padre.

Ivan y su esposa Carol

Ivan y su esposa Carol

Doig, se graduó en Periodismo y en Historia, en la universidad de Northwestern donde no sólo consiguió sus graduaciones, sino, como él dice,  también una esposa y compañera para toda la vida: Carol.

Fue finalista del National Book Award y recibió el Wallace Stegner Award, galardón que reconoce a aquellos que han contribuido de forma destacada a configurar la identidad cultural del oeste americano.

Doig decidió ser escritor en 1957 cuando cursaba secundaria. Su mayor motivación era ir a la universidad y salir así de un futuro poco prometedor en Montana.

A su trabajo como redactor editorial en Decatur (Illinois) y como redactor asistente de la revista The Rotarian, en Evanston, siguió la idea de hacer el doctorado, en Chicago, para dedicarse a la enseñanza del periodismo, pero se dio cuenta de que lo que quería era escribir más que enseñar. 

Siguió haciendo artículos de revistas durante la graduación y también comenzó, para su sorpresa, a escribir poesía, que ni siquiera había pensado en intentar antes.

Sus ocho o nueve poemas publicados le mostraron que le faltaba la habilidad final de un poeta, pero siguió  esforzándose para  “estirar el oficio de escribir hacia las áreas donde misteriosamente comienza a ser arte”, y empezó a trabajar “en lo que Norman Maclean ha llamado la poesía bajo la prosa, un lenguaje lírico, lo que yo llamo una poesía de la lengua vernácula. En todos los libros, esa es mi intención.

“Para mí, el lenguaje -la sustancia en la página, esa poesía bajo la prosa- es la última “región”, el verdadero hogar, para un escritor”, asegura Doig.

“Al igual que la geografía imaginada existe en el condado de Yoknapatawpha, en el sello de correos de William Faulkner, y en la aldea de Macondo que Gabriel García Márquez soñó en sus Cien años de soledad“, para Ivan su región imaginada se basa en el paisaje de Montana, escenario de la mayoría de sus novelas.

Sun Ranch (Montana, EE UU)

Sun Ranch (Montana, EE UU)

Ivan Doig, el galardonado y querido autor de dieciséis libros, murió en su casa de Seattle en las primeras horas de la mañana del jueves, 9 de abril de 2015, de mieloma múltiple.  Durante los ocho años de su enfermedad, escribió sus cuatro novelas finales, incluyendo Last Bus to Wisdom (Último autobús a la sabiduría), que se inspiró en un viaje al campo que hizo cuando era niño, en el verano de 51 y fue publicado el 18 de agosto, 2015 por Riverhead Books.

Ivan creía que la gente común merece que se cuenten sus historias, y lo hizo de hecho y de ficción, comenzando con Esta Casa del Cielo, una memoria de su propia educación en Montana.

Tarjeta: Libros no escritos -La esperanza del arco iris y el mar de vidrio

Libros no escritos -La esperanza del arco iris y el mar de vidrio

Si quieres conocer más sobre él puedes visitar el archivo de Ivan Doig que ofrece acceso a manuscritos originales, novelas inconclusas, diarios privados, entrevistas personales, correspondencia, memorias y miles de imágenes, incluyendo álbumes de familia, viajes e imágenes de investigación, así como documentación detallando su batalla contra el mieloma múltiple, enfermedad que le causó la muerte.

Para comentar

  • Terminamos este post invitándote a hacer un viaje por esos territorios de ficción como Un lugar de la Mancha (Miguel de Cervantes), Santa María (Juan Carlos Onetti), Celama (Luis Mateo Díez), Liliput (Jonathan Swift), El país de las Maravillas (Lewis Carroll), Tierra Media (J.R.R. Tolkien) y tantos otros, “creados por escritores de altura, dueños de lugares sin costuras, abiertos, tan reales como los sueños”. (El Mundo)
  • Y dejamos una pregunta: De todos los mundos inventados de la literatura ¿Cuál te atrae más? ¿Cuál te gustaría que se hiciera realidad?

Te animamos a que compartas tu opinión con nosotros.

El ingenio literario de Benjamin Black

 

La aventura literaria emprendida por Benjamin Black en su imitación de Raymond Chandler ha tenido en nosotros, los lectores, efectos inesperados. PorCOCHE un lado hemos creído reconocer al antiguo Marlowe conduciendo su Oldsmobile por las calles y avenidas de los Ángeles, desde su despacho en el edificio Cahuenga hasta Ocean Heigths donde viven los ricos; desde su casa de Laurel Canyon al club Cahuilla o al Hotel Ritz-Beverly, donde se cita con ellos para arrancarles la información precisa para resolver el caso que se trae entre manos. Hemos disfrutado de sus diálogos chispeantes e ingeniosos unas veces, insolentes, provocadores y frívolos, otras. También hemos reconocido aquella sociedad corrompida por la codicia, donde las clases altas y sus dirigentes se siguen vinculando a mafias que se lucran con negocios ilícitos de muy dudosa moral. Lo mismo podríamos decir de la galería de personajes que Marlowe se encuentra en su búsqueda de una verdad escondida entre una maraña de intenciones aviesas e intereses espurios. Sí que resultan familiares los ricos donde se halla la seductora Clare Cavendish, los estafadores de medio pelo como Nico Peterson y los policías Bernie y Joe, destinatarios circunstanciales de los resultados de la investigación de Marlowe. También lo son el conjunto de víctimas que el detective va dejando tras de sí mientras intenta encajar las piezas del puzzle para obtener una imagen comprensible de los hechos.

Hasta aquí parece ser que Benjamin Black ha reproducido el paisaje y parte del paisanaje de su admirado maestro, pues escribe una historia cuya trama se ajusta al modelo del género, pero enseguida se aleja de él hacia otros territorios ficticios. La principal divergencia que observamos se encuentra en el perfil psicológico del personaje de Philip Marlowe. Éste de ahora no es tan cínicamente cáustico como el antiguo; su actitud, aunque irónica y en ocasiones sarcástica, no es tan áspera; su escepticismo le sitúa más cerca de la displicencia que de cierto nihilismo fatalista. En suma, GIMLETnuestro Marlowe ha pulido algunas aristas con el paso del tiempo, de modo que se nos presenta como un ser más sensible que sentimental. Esa sensibilidad se traduce en sensualidad cuando imagina el suave movimiento de los rosados pulmones de Clare mientras respira dormida en su cama; o cuando, embelesado, observa los tobillos, la boca o los ojos de su diosa, negros como el ébano. O cuando -hedonista declarado- se escandaliza por la grosera forma en que Bernie bebe su gimlet sin respeto alguno hacia el pausado ritual exigido por tan exquisito combinado.

Decididos a considerar la sensibilidad como atributo esencial del nuevo Marlowe, lo vemos como un ser vulnerable y susceptible (por ejemplo a los comentarios sobre Linda Loring), que no disimula el dolor o la rabia, y se muestra compasivo con las víctimas o culpable por los muertos inocentes. Como si Quirke hubiera penetrado en la psique de Marlowe, éste se reviste de  una melancolía que puede derivar en apatía, tedio, tristeza, pero sobre todo, favorece la actitud contemplativa en la que este Marlowe genera un elaborado corpus de reflexiones pensamientos e ideas sobre todo tipo de temas y cuestiones. Las pausas que tanto gustan al narrador, además de detener el tiempo de la historia e interrumpir la acción, ofrecen al lector la síntesis del estado de la investigación tras el análisis de los hechos. Pero también propician en Marlowe un estado de conciencia adecuado para la introspección y la percepción de la fugacidad del tiempo inspirada por el vuelo de un pájaro. Quizá ha sucedido que Banville se ha infiltrado en Black y éste en Marlowe, pues sólo así se explica la creación de esta criatura entregada al lirismo contemplativo y poético, digna hija de su creador. Aunque eso no impide que el nuevo detective haga gala de su habitual honestidad, fruto de la sólida base moral que, unida a su entereza, fuerza y valor, le impulsan hacia los arriesgados actos donde se juega la vida. Pues la necesidad de averiguar la verdad escondida y resolver el caso es el estímulo que alienta a Marlowe y le convierte en un hombre de acción. Y que sigue adelante a pesar de las continuas dudas y sospechas sobre las intenciones ajenas, especialmente las de Clare Cavendish. Sigue adelante a pesar del pragmático escepticismo del que hace gala, porque en su interior ha arraigado con firmeza la desconfianza en el ser humano.

Es pues, el nuevo Marlowe, un personaje más complejo que su antecesor y también más contradictorio. Como don Quijote, nos sorprende con sus actos y pensamientos. Debido a esa naturaleza múltiple, su vida se desliza entre el deseo y la indiferencia, entre la emoción y la lógica, entre el amor y la huida.

Como lectores hemos migrado desde la extrañeza al asombro por lo que B.Black (con J. Banville detrás y vigilante) ha hecho con este entrañable personaje. Pero lo realmente admirable son los episodios metaliterarios insertados en la novela. En los capítulos finales, el narrador,RUBIA representación vicaria del autor, explica su obra al lector para que no queden dudas de que no estamos leyendo una obra original sino un texto escrito sobre otro anterior, es decir, un palimpsesto. El resultado es un relato elaborado con materiales muy diversos. El eje argumental se construye alrededor de El largo adiós de Chandler, haciendo volver a Terry Lennox de México, donde vivía escondido bajo rostro y nombre nuevos. Éste pasa a ser el último enigma descifrado por el nuevo Marlowe, que, al destacar la triste evolución de su antiguo amigo, sugiere también otras transformaciones: de pícaro a narco, del siglo pasado al actual, de Chandler a Banville.

Para que no olvidemos la singularidad de esta novela, el narrador intercala en la narración comentarios para recordarnos que estamos ante una imitación de otra realidad, ante su representación. De hecho podríamos entender esta historia como una batalla entre los personajes que esconden la verdad y fingen lo que no son (La Mentira), y el detective empeñado en desnudarlos de sus disfraces y máscaras para sacar la verdad a la luz. Por ejemplo Hanson, el gerente del club Cahuilla, es descrito como un hombre que parece “representar un papel”. En este aspecto destaca Clare Cavendish, cuyo aspecto, gestos y movimientos reproducen un personaje tópico de la novela y cine negros. Clare Cavendish es un ser ideal, una diosa elegante y bella, hierática e impasible, fiel al modelo o cliché del que es copia. Estos ingredientes refuerzan las contradicciones de Marlowe, que ahora navega entre la mentira y la verdad, entre la representación (ficción) y la realidad, entre el caos y el orden.

Resultan también muy evidentes las alusiones cinematográficas y literarias que salpican los diálogos y comentarios de Marlowe, llenos de imágenes, comparaciones e hipérboles de todo tipo: populares, poéticas o degradantes; éstas últimas nutren las numerosas caricaturas de los personajes que aparecen en la novela e impregnan de saludable sarcasmo su discurso narrativo. Recordemos la “cabeza de cacahuete” del viejo vecino de Peterson o las “papadas suplementarias” de Lou Hendricks, el capo mafioso.

Finalmente descubrimos algo que es muy propio de J. Banville: el significado simbólico -ambiguo y difuso por su propia naturaleza- de algunos elementos integrantes de la historia. El significado de objetos como el velo, el ajedrez y los espejos parecen adquirir nuevas connotaciones como secreto, estrategia y existencia virtual. Lo mismo sucede con algunos espacios como las casas vacías que sugieren soledad y podredumbre, banalidad y muerte. PeroBogart_Marlowe_MoonMagazine sobre todo debemos mencionar el clima de Los Ángeles, esa sequedad caliente y húmeda que impide respirar, moverse y ver con claridad. Y ver y mirar constituyen la esencia del detective, no lo olvidemos. Este aspecto también está en Chandler, pero el Marlowe de Black-Banville lo acentúa y enriquece. A ello se suma el humo, que es constante mientras dura el misterio, pero se disipa al final, al mismo tiempo que se limpia y refresca el aire. Entonces el   enigma deja de serlo, las máscaras caen y la verdad emerge y se impone: fin de la representación, la función ha terminado.

Recapitulemos. Ésta es una novela construida sobre otra anterior a la que supuestamente imita. Pero es imposible resucitar a Chandler y Black-Banville lo sabe. Así que este relato es de Chandler y de Banville, un poco de los dos.  Una novela como ésta, con varios planos narrativos y un detective lleno de matices no puede ser objeto de una interpretación única o simple. El nuevo Marlowe se muestra pero también se oculta, y tal vez sólo exista dentro de su dualidad esencial: entre la necesidad de saber y la posibilidad de creer. Quizá, tal vez, sea cierto lo que intuimos y expresamos al principio de estas reflexiones: Tanto esta novela como su detective son criaturas con dos padres.

Notas:

  1. Eso de escribir una novela compleja, con varios planos narrativos donde el narrador mezcla y acumula materiales diversos: aventura, comicidad, reflexiones sobre tantos temas que se podría escribir un tratado, comentarios sobre esto y aquello, incluso sobre la propia novela…Todo esto, mezclado con mucho humor, arte y talento, lo inventó Cervantes en el libro, conocido popularmente como El Quijote.
  2. Etimología de detective: <detectare (descubrir)<detegere (retirar un cubrimiento)<de (separar) + tegere (techumbre, protección).

 

El maestro y el discípulo: Chandler y Black

chandler0Raymond Chandler (1888-1959 arrastró sus traumas a lo largo de una travesía vital que le llevó de un lado a otro, tanto en su acepción geográfica como existencial. Desde su Chicago natal viajó a Inglaterra, donde estableció las bases de su formación literaria y quizá el germen de su vocación como escritor. Luego recorrería Europa y participaría en la Primera Guerra Mundial como soldado, en Canadá, para volver a instalarse en California hasta su muerte. Su ineptitud para ejercer como funcionario militar le llevó hasta los inciertos caminos del periodismo y posteriormente lo condujo hacia la literatura, aunque hubo épocas en que realizó variados y diversos trabajos temporales. Su adicción al alcohol y la dependencia de su madre proporcionarían material suficiente a analistas y psiquiatras. Su estilo literario se determina por su carácter sintético y preciso como evidencian las detalladas descripciones de la ciudad de Los Ángeles y su periferia: las calles y los moteles, los casinos y clubs de lujo o alterne, las suntuosas cafeterías y restaurantes, las ostentosas mansiones y las viviendas más modestas…

Leer a Chandler es viajar por la California de los años 30 y 40, y percibir el glamour de las fascinantes criaturas engendradas por un Holywood que empezaba a brillar como meca del cine. En nuestra novela, como en otras, se puede sentir el calor y sequedad del ambiente, el sudor insoportable que pega la ropa al cuerpo y el peligro de coger el volante de un coche aparcado al sol. Ya dijimos que él defendía la calidad literaria de sus obras y la elegante belleza de su prosa. Quizá su mayor logro sea haber acertado con el tono y registro lingüístico de su irónico narrador, personaje y testigo, Philip Marlowe: una mezcla de lenguaje literario y coloquial, lleno de modismos, expresiones populares y argot callejero. Maestro en el arte de escribir diálogos, su talento le sirvió para colaborar en numerosos guiones cinematográficos en una época donde eran los grandes escritores los que realizaban ese trabajo. Marlowe es ya un mito literario, lo que es tanto como decir que vive en la memoria de muchos de nosotros, sus lectores.

Benblackirlandajamin Black

Como ya sabemos éste es el alias que utiliza la segunda personalidad de Jonh Banville. Cuando éste decidió emprender esta aventura literaria –como él la llama- quizá lo hizo tanto por diversión como por intereses más espurios. Pero sea como sea, es buena literatura, muy cuidada en su estructura y estilo. Con Banville ya nos conmovimos con la profundidad sentimental de sus historias y la autenticidad de sus personajes. También disfrutamos con su estilo elegante, moroso y poético -que ha de degustarse despacio, como un buen vino- mediante el cual accedemos a los universos íntimos, entrañables y en ocasiones dolorosos, de sus criaturas. Lo que hace Black es utilizar todo ese arte para contar una historia con una trama criminal que ha de desvelar un detective. Sus dos grandes logros son, como suele ser habitual, la creación de un protagonista muy singular, y de un ambiente que sirva de marco a la acción, la encuadre y haga significativos los espacios donde se desarrolla el argumento. En 2006 aparece el primer libro firmado por Benjamin Black: El secreto de Christine. Le siguieron otros seis más. El séptimo es el nuestro, La rubia de ojos negros (2014), fruto también del espíritu aventurero de su autor, como él mismo afirma. Pues si atrevido es dividirse en dos para probar un género diferente al propio, más lo es hacerlo imitando a tan gran maestro. Pero Banville opina que cuanto mayor se es, más locuras se tienen que hacer. Como se ve, su espíritu es muy joven.

Su detective se llama Quirke, un médico forense que combina su profesión con la de colaborador de la policía, de modo que además de diseccionar cadáveres para descubrir la causa de su muerte, fragmenta y examina los detalles del crimen con su mente racionalista e intuitiva. Es un ser solitario y melancólico, que acarrea el recuerdo infantil de sus infortunios en el orfanato y un amor imposible en su presente adulto. Su habitual compañera es la copa de whisky que bebe lentamente mientras reflexiona sobre las cosas que pasan. ¿A quién recuerda?

El marco de la acción de sus relatos negros es el Dublín de los años 50, habitado por una casta mediocre y conservadora en la que los valores del catolicismo impulsan a sus ciudadanos más reputados a la hipocresía más absoluta. Su enfermedad moral se manifiesta en el crimen como síntoma de la represión que los rígidos códigos religiosos, sociales y económicos imponen a los miembros de aquella sociedad. Quirke –como Marlowe- desbarata los mecanismos del poder y desvela sus secretos: los celos, las infidelidades, las estafas… Es decir, la esencia de la verdadera y desdichada naturaleza humana. Y mientras Quirke investiga e interroga a los personajes, la niebla densa y la humedad persistente también ocultan, nublan y empapan ropas, sentimientos e ideas. Quizá esto sea lo mejor de las novelas de Benjamin Black, la atmósfera que todo lo envuelve y aprisiona: espacio, tiempo, personajes y acción. Y al lector, claro está. Pero tuvo un gran maestro, no lo olvidemos. Aunque la seca California no sea la húmeda Irlanda. ¿O quizá se ha buscado, precisamente, eso, el contraste?

110711_r21058_p886-845Algunos detalles de la novela de Chandler, El largo adiós (1953), considerada como una de las mejores, se reconocen en La rubia de ojos negros, que leemos en nuestro club. Y aunque las bellísimas mujeres –más o menos fatales- que acompañan a Marlowe en su caso suelen lucir melena pelirroja enmarcando un rostro de piel blanquísima, nuestra exótica y enigmática dama es rubia, elegante, atractiva y misteriosa. Y con los ojos negros, como el género y el apellido del creador de todo lo que el relato contiene: la historia, el ambiente, el detective y la trama.

Y como homenaje a la imaginación cerramos esta parte con una cita bastante provocativa de Jon Banville:

Me lo invento todo. Investigo poco o nada, pues me da pereza. La investigación mata la ficción”