“Una temporada para silbar”, de Ivan Doig

Cubierta de "Una temporada para silbar"

La lectura propuesta para este mes de mayo nos trae una historia al más puro estilo del oeste americano. Una novela costumbrista, con una intriga de fondo que mantiene el suspense hasta el final.

Se trata de una deliciosa novela inspirada en la vida rural del estado de Montana y sus impresionantes paisajes.

 […] Esta noche estábamos sentados a la mesa en nuestros sitios de siempre… el roce ocasional de una hoja de periódico presidía la cabecera de la mesa […]. Papá recorría con el dedo la columna de anuncios clasificados […] buscaba un par de formidables caballos de faena a bajo precio […] se reía a trompicones, como si fuera a estornudar, como si las cosas graciosas primero tuvieran que hacerle gracia a su nariz […].

Así comienza Una temporada para silbar que nos llega de la mano de la editorial Libros del Asteroide.

La visita a su pueblo natal evoca en Paul -el protagonista- cálidos recuerdos de su niñez, “cuando vuelvo a visitar los rincones de mi vida, las cosas más nimias me asaltan“, y nos narra en primera persona ese curso escolar entre 1909-1910 cuyos acontecimientos marcaron su ya incipiente madurez y han quedado grabados en su memoria.

Su madre ha fallecido hace poco menos de un año y su padre Oliver, granjero, se siente desbordado por las tareas domésticas, sobre todo las culinarias que “no se las desearía ni a su peor enemigo”, y el cuidado de sus tres hijos: Paul, que acaba de cumplir 13 años, Damon, el mediano y Toby, de 7 años.

Consciente de que necesitan ayuda, decide contratar a un ama de llaves para que ponga un poco de orden en la casa.

Esta noticia es recibida con creciente entusiasmo por los niños, que empiezan a entrar en materia enumerando las tareas de las que se verían liberados, pero que no se imaginan el cambio que esto va a suponer en sus vidas.

Una temporada para silbar es un relato de no ficción, situado en un tiempo y lugar reales, que transcurre en dos planos contados en primera persona por Paul, narrador y protagonista:

  • el presente, con Paul como Inspector de Educación Primaria
  • y un periodo concreto de su pasado que marcó su vida y la de su familia para siempre, e hizo que se iniciara en la realidad del mundo.

¿Por qué leer Una temporada para silbar?

  • Para descubrir a otros autores menos habituales. Esta es la primera novela de Doig traducida en España.
  • Porque es «una historia memorable, ambientada a principios de siglo, pero contemporánea en sus temas y universal en su percepción del corazón humano.» (The Seattle Times).
  • Repleta de valores humanos y de situaciones cotidianas magníficamente contadas, con una prosa exquisita.
  • Porque es un libro amable, irónico, plagado de guiños a la vida escolar y familiar,  cuyo ritmo se eleva y decae como lo hace la vida.
  • Porque no hacen falta tragedias ni grandes cataclismos para crear un buen libro.
  • Porque deja buen sabor de boca.
  • Porque su autor está considerado como uno de los mejores cronistas contemporáneos del Oeste americano.
  • Porque es «una obra de arte profundamente meditada.» (The New York Times Book Review).

Puedes leer las primeras páginas y si quieres seguir leyendo, también puedes encontrar un ejemplar en el catálogo de nuestras bibliotecas.

Conociendo al autor

Ivan Doig

Ivan Doig (1939 – 2015) nació en White Sulphur Springs (Montana), en el seno de una familia de colonos y rancheros de origen escocés. Tras la prematura muerte de su madre fue criado por su padre y su abuela en diferentes ranchos del estado, pero sin abandonar nunca Montana, fuente constante de inspiración para la mayoría de sus novelas y ensayos.

Ejerció como granjero y trabajó en el Servicio Forestal antes de convertirse en editor y colaborador habitual de periódicos y revistas.

El padre de Doig iría por toda Montana buscando hombres para ayudarlo con la ganadería de ovejas e Ivan, como era un hijo único, siempre estaba con su padre.

Ivan y su esposa Carol

Ivan y su esposa Carol

Doig, se graduó en Periodismo y en Historia, en la universidad de Northwestern donde no sólo consiguió sus graduaciones, sino, como él dice,  también una esposa y compañera para toda la vida: Carol.

Fue finalista del National Book Award y recibió el Wallace Stegner Award, galardón que reconoce a aquellos que han contribuido de forma destacada a configurar la identidad cultural del oeste americano.

Doig decidió ser escritor en 1957 cuando cursaba secundaria. Su mayor motivación era ir a la universidad y salir así de un futuro poco prometedor en Montana.

A su trabajo como redactor editorial en Decatur (Illinois) y como redactor asistente de la revista The Rotarian, en Evanston, siguió la idea de hacer el doctorado, en Chicago, para dedicarse a la enseñanza del periodismo, pero se dio cuenta de que lo que quería era escribir más que enseñar. 

Siguió haciendo artículos de revistas durante la graduación y también comenzó, para su sorpresa, a escribir poesía, que ni siquiera había pensado en intentar antes.

Sus ocho o nueve poemas publicados le mostraron que le faltaba la habilidad final de un poeta, pero siguió  esforzándose para  “estirar el oficio de escribir hacia las áreas donde misteriosamente comienza a ser arte”, y empezó a trabajar “en lo que Norman Maclean ha llamado la poesía bajo la prosa, un lenguaje lírico, lo que yo llamo una poesía de la lengua vernácula. En todos los libros, esa es mi intención.

“Para mí, el lenguaje -la sustancia en la página, esa poesía bajo la prosa- es la última “región”, el verdadero hogar, para un escritor”, asegura Doig.

“Al igual que la geografía imaginada existe en el condado de Yoknapatawpha, en el sello de correos de William Faulkner, y en la aldea de Macondo que Gabriel García Márquez soñó en sus Cien años de soledad“, para Ivan su región imaginada se basa en el paisaje de Montana, escenario de la mayoría de sus novelas.

Sun Ranch (Montana, EE UU)

Sun Ranch (Montana, EE UU)

Ivan Doig, el galardonado y querido autor de dieciséis libros, murió en su casa de Seattle en las primeras horas de la mañana del jueves, 9 de abril de 2015, de mieloma múltiple.  Durante los ocho años de su enfermedad, escribió sus cuatro novelas finales, incluyendo Last Bus to Wisdom (Último autobús a la sabiduría), que se inspiró en un viaje al campo que hizo cuando era niño, en el verano de 51 y fue publicado el 18 de agosto, 2015 por Riverhead Books.

Ivan creía que la gente común merece que se cuenten sus historias, y lo hizo de hecho y de ficción, comenzando con Esta Casa del Cielo, una memoria de su propia educación en Montana.

Tarjeta: Libros no escritos -La esperanza del arco iris y el mar de vidrio

Libros no escritos -La esperanza del arco iris y el mar de vidrio

Si quieres conocer más sobre él puedes visitar el archivo de Ivan Doig que ofrece acceso a manuscritos originales, novelas inconclusas, diarios privados, entrevistas personales, correspondencia, memorias y miles de imágenes, incluyendo álbumes de familia, viajes e imágenes de investigación, así como documentación detallando su batalla contra el mieloma múltiple, enfermedad que le causó la muerte.

Para comentar

  • Terminamos este post invitándote a hacer un viaje por esos territorios de ficción como Un lugar de la Mancha (Miguel de Cervantes), Santa María (Juan Carlos Onetti), Celama (Luis Mateo Díez), Liliput (Jonathan Swift), El país de las Maravillas (Lewis Carroll), Tierra Media (J.R.R. Tolkien) y tantos otros, “creados por escritores de altura, dueños de lugares sin costuras, abiertos, tan reales como los sueños”. (El Mundo)
  • Y dejamos una pregunta: De todos los mundos inventados de la literatura ¿Cuál te atrae más? ¿Cuál te gustaría que se hiciera realidad?

Te animamos a que compartas tu opinión con nosotros.

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