Pequeñas arcas del saber

Octubre de 1957. Marias Coulee, Montana (EE.UU.)

Paul Millirion visita la escuela rural donde se educó, donde adquirió su pasión por las letras y los libros. Tiene ahora 48 años y es veterano en el cargo de Inspector de Educación Primaria. Consiguió que casi todas las escuelas de Montana sobrevivieran a la Gran Depresión, defendiéndolas con uñas y dientes pese a que todo estaba racionado y cada día la guerra se llevaba a un maestro.

Ahora, han elegido a mi Departamento, a mí, para que les comunique a los maestros y a las juntas escolares de todas las escuelas unitarias del estado que, en la era del Sputnik, tendrán que dejar de existir. Paul se resiste ante esa dura misión de cerrar para siempre todas esas pequeñas arcas del saber, como la que me vio crecer en las praderas.

Se refiere a una de aquellas escuelas unitarias, modestísimas,  en las que convivían en la misma aula todos los alumnos de una localidad y sus alrededores, desde el primer año de infantil hasta el último de primaria, a los que el maestro debía proporcionar las bases del conocimiento elemental, ajustando sus enseñanzas al diverso grupo de estudiantes, despertando su interés y siendo generalmente su única referencia intelectual y el encargado de abrirles los ojos a la historia, a la cultura y al mundo más allá de sus praderas y montañas.
Paul sabe que con las escuelas unitarias desaparecerá también todo un mundo, toda una organización social, ya que hay un importante vínculo entre la escuela, la gente y el entorno, generado por diferentes actividades (celebraciones, reuniones, homenajes, charlas, etc.) en las que la escuela se interacciona con los vecinos y aporta gran vitalidad a sus vecindarios.

Este descubrimiento íntimo es el que describe el protagonista en la pág 123:

[…] era como si la escuela de Marias Coulee fuera el eje de cuanto abarca la mirada […] Me fijé por primera vez en esas marcas que veía a diario: entre la hierba los surcos se dispersaban hacia cada hogar donde había un niño, y convergían todos justo en aquel punto del patio donde me hallaba inusitadamente solo […] Pasarán más de mil años antes de que me olvide de ese sentimiento. La certeza que tuve en ese instante de que aquella escuela era el centro de nuestras vidas: su poder se extendía más allá de los alumnos […]

Ivan con sus padres Berneta y Charlie

Ivan con sus padres Berneta y Charlie

“En la generación de mis padres – cuenta Ivan Doig – las escuelas de una sola sala eran los pivotes de la vida profesional y social; Mi madre y mi padre se conocieron en un baile de la escuela. Tuvieron que hacer trabajos extraordinarios para que yo fuera a la escuela”.

Para los habitantes de Marias Coulee es tan importante la escuela que la junta escolar decide contratar a Morrie, el hermano de Rouse, para ocupar el puesto de maestro vacante desde que la anterior maestra se fugara con un predicador.

Morrie, un dandi sabelotodo que se ve obligado a aceptar el puesto, resulta ser una persona de enorme capacidad, amplísima cultura e inesperadas dotes docentes.

Ya desde la primera clase, sus peculiares métodos de enseñanza abrirán a los alumnos todo un mundo de conocimiento, sobre todo para el joven Paul, que no tardará en destacar en la escuela. Él mismo nos cuenta la expectación que hubo en ese primer día de clase:

Me revolví en el asiento mientras la mirada colectiva del aula permanecía en el personaje que estaba al frente de la habitación. Por mi experiencia en ambos frentes del aula, sé que en esa mirada hay duda, asombro, emoción, esperanza, algo de temor y algo que se acerca a la adoración: esos son todos los ingredientes de ese primer encuentro entre el maestro y aquellos cuyo destino es sentarse y aprender.

Sin lugar a dudas Una temporada para silbar es un homenaje a la entrega de muchos maestros de escuelas rurales, como Morrie, quienes en las más precarias condiciones supieron educar humana y científicamente a tantos cientos de alumnos.

Si deseas conocer más sobre este tema, te dejamos un artículo publicado en la Revista científica “Profesorado”, publicada por la Universidad de Granada: “La escuela rural en la sociedad globalizada: nuevos caminos para una realidad silenciada“, donde sus autoras reflexionan sobre las bases de su superviviencia y sugieren algunas propuestas de mejora.

Y también te recomendamos que leas La emoción de educar, una recopilación de artículos que recogen reflexiones y vivencias entorno a la educación.

Algunas cuestiones para comentar

• En el anterior post apuntábamos como tema de debate la despoblación rural ¿Te parece a ti que la escuela puede ser una herramienta contra esa despoblación?

• ¿Qué piensas de la educación que reciben los hijos en Marias Coulee?  ¿Cómo difiere de la educación de los niños hoy en día?

• ¿Qué hace que Morrie sea un buen maestro?  Piensa en los grandes maestros que hayas tenido y qué cualidades compartieron con Morrie.

• En la actualidad están surgiendo alternativas educativas, como la Teoría de las Inteligencias Múltiples, el método Montessori o las llamadas escuelas Waldorf. ¿Cómo ves estos métodos de enseñanza alternativa?

El debate está servido. Y tú ¿qué dices?

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