¿Has soñado con Anna durante estos últimos años?

“Divorcio en Buda” tiene una estructura narrativa bien marcada en dos partes cuyo sentido y explicación la inician y cierran dos preguntas claves. En la página quince Kristof Kömives, al enfrentarse al proceso de divorcio los Greiner, se hace una pregunta “¿Quién había sido para él Anna Fazekas? ¿ Había significado para él algo más que una mera relación social, una relación tan superficial como cualquier otra?” Una pregunta que no tiene respuesta más que en las últimas líneas del libro, a partir de la página 185, en la que ante la desesperación de Imre Greiner, y ante los hechos consumados de la noticia del suicidio de Anna Fazekas, el juez se ve obligado a responder:

“Las preguntas de una dama se responden… Dejo a Anna, cierro con llave la puerta de la casa, vengo a verte y te cuento mi vida. No puedo irme de aquí hasta que no me des una respuesta. ¿Has soñado con Anna durante estos últimos años?

“- Sí – dice con voz ronca
– ¿Varias veces? – pregunta el otro.
– Varias veces”

“¿Ha ocurrido, durante estos diez años y tres meses, que alguna vez, mientras mantenías relaciones con alguien…, me refiero a relaciones físicas…, hayas visto con claridad el rostro de Anna.

Kristóf Kömives se levanta, rodea el escritorio, se acerca a la venta y se detiene. Contesta mirando a la calle.

-No quiero responder a esa pregunta.

_ Gracias, con eso es suficiente – concluye el otro con cortesía-.”

 

Cuatro fueron los encuentros fugaces entre Kristof Kömives y Anna Fazekas. Uno de ellos tuvo lugar en las pistas de tenis que existían, y todavía existen, en la Isla Margarita, zona de recreo y deportiva de la ciudad de Budapest. Estuvieron jugando un partido de dobles y después fueron caminando hasta la entrada a Buda del puente Margarita. Este encuentro, al recordarlo diez años después, lo rememora así: “De todas formas, le sorprendió que precisamente aquel Imre Greiner se fuese a casar exactamente con aquella Anna Fazekas, la misma con la que había paseado por la isla Margarita, que se había vuelto hacia él en el camino en penumbra como si quisiera decirle algo y no había dicho nada”.

Kristof Kömives, juez, estuvo a la altura de su misión de “ sofocar los instintos que se revelan contra la disciplina de la sociedad”. Lo aplicó no sólo a sus ámbito profesional, sino que asumía completamente esa vocación como suya y trataba de ponerse a su servicio con toda su voluntad y toda su fe”. Anna Fazekas, persona, no pudo sobrellevar la impostura de una relación en la que no creía a pesar, tal y como señala su marido Imre Greiner en la página 185 de que “El alma humana, a veces, puede obrar milagros. Consigue encerrar y aislar por completo algunos pensamientos, algunos recuerdos, algunos deseos…, y lo hace a la perfección”.

Hoy día, al pasear por Budapest, los encuentros fugaces en partidos de tenis han sido sustituidos encuentros fugaces, igualmente, entre los grupos de personas que quedan en la misma Isla Margarita para recorrer su perímetro corriendo. Esos encuentros que pueden marcar una vida, como a Anna y a Kristof Kömives y sus entornos familiares, se producen ahora entre aquellos que se cruzan al correr, en un sentido u otro, del circuito de atletismo que circunvala la Isla. La Isla Margarita no es ni Buda ni Pest, con 2,5 kilómetros de longitud y en medio del Danubio, fue siempre propiedad de una u otra orden religiosa hasta la llegada de los turcos. La Isla aunque no acoge demasiados monumentos y lugares de interés, cuenta con importantes complejos acuáticos y deportivos, un balneario, jardines y umbrosos paseos, resultando un lugar precioso.

¿El libro de Sándor Márai engancha porque nos sentimos identificados bien con Kristof Kömives, bien con Anna Fazekas y al leerlo hemos recordado alguna situación similar en nuestras relaciones?

IMG_4972

Anuncios

2 comentarios en “¿Has soñado con Anna durante estos últimos años?

  1. Carlos dD dijo:

    así lo leí yo….la historia de un juez que tiene que llevar el caso de un ex compañero suyo del colegio que se casó encima con una mujer con la que nunca tuvo nada, pero su amigo el médico,siempre pensó que si…intriga, celos, la traición, la amistad..temas que Marái es un Rey y como describe estos temas en sus novelas:

    «El que ama teme. Sentimos celos por la persona que amamos, a lo mejor porque sentimos celos de la muerte, que nos la puede arrebatar.»

    «El que ama teme. Sentimos celos por la persona que amamos, a lo mejor porque sentimos celos de la muerte, que nos la puede arrebatar.»

    «Aunque todavía sigo sin saber lo que significa amar… ¿Acaso se puede saber? ¿Y de qué sirve saberlo? No tiene nada que ver con la razón. Seguramente el amor es algo más que el conocimiento. Conocer a alguien no es mucho, tiene unos límites… Amar debe de ser algo parecido a seguir el mismo ritmo, una casualidad tan maravillosa como si en el universo hubiese dos meteoros con la misma trayectoria, la misma órbita y la misma materia. Una casualidad tal que no se puede ni calcular ni prever. Tal vez ni exista siquiera. ¿He visto yo algo similar? Sí, quizá…, muy pocas veces…, y ni siquiera estaba seguro del todo. La identidad en la vida y en el amor. Dos personas a las que les gustan las mismas comidas y la misma música, que caminan al mismo ritmo por la calle y que se buscan al mismo ritmo en la cama: quizá sea eso el amor. ¡Qué cosa más rara debe de ser! Como un milagro… Yo imagino que los encuentros de ese tipo deben de ser místicos
    ===
    Creo que las personas que siguen el mismo ritmo, que segregan sus hormonas al mismo tiempo, que piensan lo mismo de las cosas y lo expresan con palabras idénticas… Bueno, creo que eso no existe. Una de las dos será más lenta y la otra más rápida, una es tímida, la otra osada, una ardiente, la otra tibia. Así es como hay que tomar la vida, los encuentros… Hay que aceptar la felicidad así, en su estado imperfecto.»

    «Para conocerse a uno mismo, para comprenderse, es preciso vivir un tiempo en soledad, en una soledad profunda.»

    «Sin embargo, los miedos no existen. Estoy con ella, vivo en un círculo mágico…, como si conociera la palabra mágica. Pero la palabra mágica es muy sencilla: amo a alguien.»

    Yo la había conocido en una primavera, a principios de abril… El amor siempre significa un renacimiento, pero el mío es absoluto. En una semana me convierto en otro hombre. […] Todo el lado oscuro de mi vida desaparece. De repente, soy capaz de alegrarme con las cosas, me atrevo a ser feliz.»

    Quizá necesitemos el dolor. Quizá necesitemos aquello que, según todos los síntomas, es contrario a nuestros intereses. No existe nada más complicado que determinar los intereses de un ser humano.»

    «No le tengo miedo a la muerte…, o, por decirlo con mayor cautela, ya no le tengo tanto miedo. A veces, me entra hasta curiosidad. Es más, creo que en nuestro fuero interno, en el fondo de nuestra alma, como base de cada uno de nuestros actos se encuentra esa curiosidad, ese deseo, el deseo de desaparecer… Es un sentimiento muy fuerte. Es más fuerte que el placer, más fuerte que el amor, es el deseo más fuerte del hombre.»

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s