Sangre y amor

El testigo invisible destila sangre y amor…

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“La Casa del Propósito Especial” donde el zar y su familia fueron asesinados.

Desde el episodio de la matanza de los Romanov, eje del libro, y que abre y cierra el círculo de la trama principal, pasando por innumerables detalles y acontecimientos históricos, la sangre es uno de los elementos más significativos en la novela de Posadas. Están los criados Con Sangre o Sin Sangre, esto es, emparentados con la familia imperial o no; la enfermedad heredada del zarévich, la por entonces desconocida y mortal hemofilia; las gotas que mancharon el manto de armiño de la zarina el día de su coronación; la tragedia de Khodynka en la que perecieron mil quinientas personas; el Domingo Sangriento en el que la guardia rusa abrió fuego sobre un centenar de manifestantes a las puertas del Palacio de Invierno… Sí, como dice la inefable tía Nina, la sangre parece perseguir a Alejandra… a todos los que se encuentran junto a ella. Recordemos que la madre de Leonid muere y su enfermedad, de nuevo, tiene que ver con la mancha escarlata. Las innumerables revueltas, la Primera Guerra Mundial, los soldados en los hospitales que son atendidos por las hijas y la esposa del zar, el accidente de la Vyrubova, o el sangriento y novelesco asesinato de Rasputín.

rasputc3adniiiY luego, el amor. El amor abnegado, culpable y un tanto obsesivo de la zarina hacia su hijo; el amor teñido de responsabilidad que experimenta hacia sus hijas; el amor conyugal que parece ser fue sincero; en fin, el amor que se profesa la familia.

Y las Grandes Duquesas y sus amores contrariados… o correspondidos.OlgaconPavelVoronovA través de su diario, sabemos del desengaño de Olga Nikolayevna, la mayor de OTMA: enamorada de un oficial del yate imperial Standart;  Pavel Voronov, que casó con otra Olga (quizás más bella, quizás más rica, o quizás por insinuación de la zarina, que perseguía que sus hijas casaran por amor, pero que el matrimonio fuese entre iguales).  Olga Nikolayevna es testigo de honor en la boda y narra su sufrimiento, llevado con gran dignidad.

Dmitri_pavlovich_1920sEl segundo amor de Olga fue el Gran Duque Dimitri, hijo de Pablo Aleksandrovich Romanov, hermano menor del zar Nicolás II. Huérfano de madre a edad temprana, la familia imperial se había ocupado de su educación; parecía el marido perfecto, hasta que alguien anónimo hizo ver a la zarina el interés de su protegido por las prima ballerinas, el opio y las fiestas hasta altas horas de la madrugada.

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Tatiana atendiendo al que podría ser el teniente Mitia Malama.

Olga sufrirá un tercer desengaño con Mitia Malama, oficial herido en la Primera Guerra Mundial, y que preferirá a Tatiana, la más bella y enigmática de las hermanas, y el amor secreto de Leonid Sednev (que intenta olvidarla con una enfermera, Daria).

María, es la hermana con la personalidad más arrolladora, poseedora de un corazón desbocado. Muy simpática, y popular entre los criados,  ella también padece mal de amores; su amor secreto es Leonid. Poco antes de su asesinato, al descubrir la fuerza de sus sentimientos, Leonid comenzará a amarla… y lo hará toda su vida.

Anastasia era la más bromista e intrépida, casi una niña… no tuvo apenas tiempo de sufrir un desengaño, ni de recibir un beso de amor.

eduardo_viiiEs curioso el destino. En el verano de 1914 Olga recibe dos propuestas matrimoniales que no prosperan: la primera es de Eduardo VIII de Inglaterra, su primo (futuro marido de Wallis Simpson); la segunda de Carol, el príncipe heredero de Rumanía con acné imposible y que no debió de ser del agrado de Olga, pues OTMA se dedicó a boicotear el romance. Si Olga se hubiera casado con cualquiera de los dos, se hubiera salvado.

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3 comentarios en “Sangre y amor

  1. Roxana dijo:

    Siempre me ha fascinado lo ajenas que parecían estas jóvenes a la realidad de Rusia. Por un lado, sus deseos, sus comportamientos son los propios de las muchachas de su edad. Pero tienen una vida tan diferente…

    • Roxana, lo estaban, en cierto modo toda la familia imperial rusa lo estaba… No eran conscientes de lo que sufría el pueblo ruso, las hambrunas… Quizás cuando la zarina y sus hijas atendían a los soldados heridos en los hospitales fueron los momentos en los que se dieron cuenta de ese sufrimiento. Pero, claro, eran dos mundos absolutamente diferentes y apartados.

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