Investigación, crianza y mermeladas: la grandeza de lo ordinario

“En julio de 1895, un año después de conocerse, Pierre y Marie se casaron en París”.

Marie y Pierre en el laboratorio“El joven científico era entonces director del laboratorio de la Escuela de Física y Química Industriales de París. Marie ocupó una plaza en el laboratorio para continuar con sus investigaciones sobre las propiedades magnéticas del acero […] Ambos formaban un tándem perfecto pues tenían la misma visión del trabajo científico y de la entrega personal al mismo: Cada mañana se trasladaban allí para trabajar durante todo el día y, en muchas ocasiones, hasta altas horas de la noche. Se olvidaban de comer, dormían poco y sus conversaciones […] giraban siempre en torno a temas científicos y sobre la marcha de sus trabajos” (Marie y Pierre Curie. Vida, pensamiento y obra).

Pero “Marie aspiraba a mucho, aspiraba a todo” y decidió doctorarse, pensando “muy cuidadosamente sobre qué hacer su doctorado”: sobre unos misteriosos rayos producidos por las sales de uranio, cuyo origen se desconocía. Henri Becquerel los había descubierto, pero abandonó el estudio por no haber podido explicar su naturaleza.

Y aquí comienza la etapa más tópicamente heroica de la vida heroica de Marie Curie, el descubrimiento del polonio y del radio”.

Marie Curie en cómic

Imagen tomada del cómic “Marie Curie. La actividad del radio”, de Jordi Bayarri y Dani Seijas

Rosa Montero nos abre una ventana a ese heroísmo cotidiano de Marie: el estudio, los experimentos de laboratorio, la preparación de las clases, los exámenes; sus recursos económicos eran muy limitados así que, además, tenía que encargarse de la casa y de cocinar; “también llevaba un trabajo de investigación sobre las propiedades magnéticas del acero, que le habían ofrecido por pocos francos (necesitaban el dinero). Por añadidura, se puso a estudiar oposiciones para poder dar clases en la enseñanza secundaria, también por razones económicas. Y por las noches acudía a clases sobre cristales para poder entender mejor el trabajo de Pierre (alucinante)”, nos cuenta Rosa Montero.

marie_curie_laboratorio

“Me enseñaron que el camino del progreso no es rápido ni fácil” Marie Curie

Jornadas agotadoras que empeoraron cuando “en 1897 Marie quedó en cinta de Irène. Al parecer, un embarazo plagado de náuseas”. Cuando la niña nació -Marie tenía treinta años, muchos en esa época para tener el primer hijo- se encontró con que tenía que hacer compatible una gran cantidad de trabajo con la dedicación de tiempo al bebé. Resolver está cuestión “sin renunciar a la investigación científica se volvió acuciante”.

La vida esforzada, de tantas y tantas mujeres -y hombres- a lo largo de los tiempos, ordinaria en apariencia, compaginando estudio, trabajo y familia, se repite también en este siglo XXI. Es verdad que ahora, con mayor igualdad de oportunidades formativas, laborales e, incluso, con las tareas del hogar compartidas, pero haciendo malabarismos para compatibilizar todas esas responsabilidades.

Respetando las diferentes opiniones que cada uno pueda tener en este tema, os invitamos a leer el simpático artículo “La Mujer 10” que Carme Chaparro escribió para la revista “Yo Dona” el pasado mes de mayo.

Por encima de esa Marie-mito: “Marie Curie fue la primera mujer en recibir el premio Nobel, la única en recibir dos, la primera en licenciarse en Ciencias en la Sorbona, la primera en doctorarse en Ciencias en Francia, la primera en tener una cátedra… Fue la primera en tantos frentes que resulta imposible enumerarlos. Fue también la primera mujer en ser enterrada por sus propios méritos en el Panteón de Hombres Ilustres de París y sigue siendo la única. Ahí también están Pierre Curie y Paul Langevin, marido y amante de Marie”.

Marie Curie con sus hijas

“En la vida no hay cosas que temer, sólo hay cosas que comprender” Marie Curie

Está la Marie-mujer: a punto de arrojar la toalla de su viaje a la universidad, “por seguir el tradicional destino de la hija que se queda a cuidar del padre: ‘quisiera darle un poco de felicidad en su vejez. Por otro lado, se me parte el corazón cuando pienso en mis aptitudes perdidas’…” dice ella misma; con el corazón roto ante el desengaño de su primer amor; sintiéndose fracasada como madre cuando se quedó sin leche y tuvo que contratar a una nodriza; cuando perdió a causa de un aborto a su segundo bebé, de cinco meses; apasionada y con preferencia “por los guapos”. “Por debajo de su rígida contención, era un verdadero torrente pasional. Rebosaba sentimientos volcánicos en las cartas que escribía en su juventud […], en el diario que hizo tras la muerte de Pierre, en las pocas líneas que mandó a su amante Langevin, y que casi originaron una tragedia”; Sensible, amante del deporte y de la belleza: “Siempre había flores frescas en su casa. Y amaba el campo. Hacer excursiones en bicicleta. Ir de picnic”; loca de dolor y de soledad tras la muerte de Pierre; volcada de lleno en su tarea de investigación y en sacar adelante a sus hijas Iréne y Ève; sufriendo las zancadillas de científicos celosos de su éxito… por no hablar de su lado activista, político y social.

Familia Curie y Eugène Curie¿Qué hacía Marie para conciliar la vida profesional, familiar y personal? Contaba con la ayuda de Emma, una asistenta que contrataron, haciendo gran sacrificio económico. Más adelante, el padre de Pierre, Eugène Curie, se ofreció para trasladarse a vivir con ellos y hacerse cargo de la niña: siempre la familia…

#AbuelosQueCuidanDeNietos, podríamos decir imitando el recurso literario de Rosa Montero.

Eso permitió a Marie concentrarse de lleno en el trabajo junto a su marido Pierre.

Marie Curie tabajando con pechblenda

Imagen tomada del cómic “Marie Curie. La actividad del radio”, de Jordi Bayarri y Dani Seijas

Rosa Montero nos cuenta detalladamente los trabajos de esa “bruja blanca […] acarreando de acá para allá cargas de veinte kilos y removía grandes calderos de mineral hirviente con una pesada barra de hierro casi tan grande como ella. […] Se pasó tres larguísimos y extenuantes años haciendo esto y, al final consiguió extraer el radio”.

Para curiosos y científicos aficionados, dejamos un enlace sobre el proceso de extracción del radio.

Aprovechamos este foro para aplaudir a todos los que se dedican a la investigación, en todos los campos; aplaudimos su pasión, su trabajo metódico, lleno de rigor, paciente, perseverante; elogiamos su mentalidad abierta, intuitiva, ética, su curiosidad por ver lo que nadie ve; y mucho más si cuentan con rectitud, honestidad, humildad.

Aplaudimos también a todas esas personas que trabajan calladamente, día a día, construyendo paso a paso, aunque nadie les vea, el mundo que les rodea. Tal vez sus nombres no estarán escritos en el libro de la Historia, pero sin ellos, la Historia no existiría.

No todo el mundo consigue el equilibrio perfecto -trabajo, crianza, mermeladas, descanso-, pero en nosotros está aceptarlo y no castigarnos por no alcanzarlo.

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5 comentarios en “Investigación, crianza y mermeladas: la grandeza de lo ordinario

  1. enrique dijo:

    El Homo, desde su bajada del árbol, ha progresado observando e investigando.
    Los países más desarrolados son aquellos que tradicionalmente más han protegido la investigación. Pero hay países que no se cuidan ni de investigar sobre las mermeladas aunque son grandes productores de fruta. ¿Conocés alguno? Seguro que sí. No quiero hablar de posibles culpables, ¿pero tendrán algo que ver los políticos? Sí, esos señores ya citados En “El sorprendente poder de la palabra”. También algunos empresarios que prefieren comprar patentes y pagar royalties.
    País. Futuro nos espera.

    • Hola Enrique. Marí Curí no tuvo beca de investigación, ni estuvo arropada por nadie que le dirigiera el proyecto (mejor dicho, sí, tenía a Pierre), no tenía dinero, ni local adecuado, ni los instrumentos necesarios, fue “ninguneada” por sus colegas, sufrió el paso del tiempo sin que nadie valorase su fatigoso trabajo y… podríamos seguir enumerando dificultades. No es la situación ideal, desde luego pero, a veces, si esperásemos a tener el entorno adecuado para empezar un proyecto, seguramente no lo empezaríamos nunca.
      Tal vez estamos acostumbrados a que los políticos nos “solucionen” todo y descartamos otras vías: universidades, fundaciones, instituciones privadas, institutos tecnológicos, mecenas, redes internacionales…
      Por otro lado, vivimos una cultura del instante y lo queremos “todo ya”, “resultados ahora”, y más cuando hay lucro por medio: esto es un hecho y estoy de acuerdo en lo que dices.
      A pesar de todo, pienso que el hombre seguirá progresando y siempre habrá Maries y Pierres, aunque sea a contracorriente.
      Muchísimas gracias por tu comentario. Un saludo.

  2. Hada dijo:

    A propósito de las dificultades, en cualquier ámbito de la vida, me quedo con esa frase de Marie que habéis puesto en el post: “Me enseñaron que el camino del progreso no es rápido ni fácil”. Nada más que decir.

  3. enrique dijo:

    Hola Club.
    Mi alusión a los políticos no era en el sentido de que actúen de “mecenas” de la ciencia. El sentido de mi comentario va en la línea de que sin la concienciación de las empresas y los estados, especialmente en algunos países que tradicionalmente no han mostrado mucho interés por la investigación científica básica, es muy difícil avanzar hoy día, dada la magnitud de las inversiones necesarias. Y no deberíamos fiar solamente de las actitudes heroicas.

    Creo que sin un esfuerzo colectivo de la sociedad es muy dificil progresar en ciencia actualmente.

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