Marzo de 1920 – El final…

Desde que acabó la guerra a estos personajes les han pasado muchas cosas.

Ahí tenemos a Albert, que de ser un joven lento y con poca iniciativa, como a menudo se encarga de recordarle su madre, le vemos cambiando informes en el hospital militar, desenterrando a un soldado, pateando los suburbios de París para encontrar morfina y enfrentándose a un griego “un hombre de extraordinaria corpulencia” para conseguirla. Como una hormiguita que, poco a poco, va recogiendo provisiones para el invierno, vemos a este joven robando a un gran banco “cuando nunca has robado más que un par de francos aquí y allá, llegar al centenar y luego al millar en dos semanas, produce vértigo” ¡Ay, si le viera su madre ahora!, nos gustaría saber que diría…

Estamos llegando al final de la novela, hemos hablado de la guerras, las de fuera y las dentro, de la angustia, las injusticias, las drogas… Pero aún nos quedan temas sobre los que hablar, …..

Hablar de la risa. Sería inaguantable vivir una guerra y una posguerra sin poder reírnos, risaarteaunque sea de nosotros mismos. Esa es la pregunta que se hace Albert desde el principio, desde que Édouard está en el hospital del campo de batalla hasta que le recoge en París para llevarle a vivir con él. “Desde el primer momento había sido una incógnita para él: ¿cómo se las arreglaría Édouard el día en que quiera reírse?… no conseguía olvidarse de lo de la risa”. Pero como la vida da muchas vueltas, querido lector, oímos cómo vuelve a reír. No será una risa al uso, “¡Un pavo! Glugluteas como un pavo, te lo juro, le dice Albert”, pero al fin y al cabo una risa.

Hablar de lamistaddefia amistad. Suele decirse que a la familia no la elegimos pero sí a los amigos. En este caso, no va ser así. Albert y Édouard construyen una amistad verdadera. Puede que al principio Albert se sintiera responsable, ¡le había salvado la vida! “Ahora él ocupa el centro de la vida de Édouard. Es su único, su exclusivo apoyo. El chico le ha confiado su vida, se la ha entregado, porque ya no puede ni cargar con ella ni librarse de ella solo”. Pero los gestos de Albert dicen mucho más “le acaricia las manos, lo mira, intenta mecerlo en sus brazos”, esos pequeños “grandes” gestos harán que se formen unos lazos fuertes entre ellos.

índiceHablar de la honestidad. Y para ello tenemos que asociarlo a un nombre, Joseph Merlin. Hay personajes que consiguen sorprendernos y un hombre tan extraño y “profundamente egocéntrico” es capaz de poner las cosas en orden, imponer justicia donde sólo hay injusticas. Volvemos otra vez a las palabras, las palabras escritas, como la carta que envía Albert a la familia Péricourt: Un informe “que cayó como una bomba”

 

Podíamos hablar del final… pero no lo hagamos aún. Es pronto para despedirse de estos personajes. Esperemos un poco…

Anuncios

4 comentarios en “Marzo de 1920 – El final…

  1. Joseph Merlin, persona extraña donde las haya. Con cuarenta años y a punto de jubilarse. Y haciendo metódicame su trabajo para terminar diciendo….
    Me faltan ataudes- A decir verdad me faltan muchos ataudes y me gustaría saber dónde los ha metido

    • Sara Armoa dijo:

      No he terminado aún el libro, pero ya puedo decir que el personaje de Merlín me ha dejado alucinada. Han sido cuarenta años de servicio en la función pública, cuarenta años en los que nada ni nadie ha agradecido un trabajo bien hecho. Porque Joseph Merlin es un funcionario dedicado en cuerpo y alma al servicio público. Pero con un gran problema: es repulsivo (me recuerda a otro gran personaje de la literatura mundial). Con ese aspecto (me imagino al señor Merlin andando con sus zapatones por los embarrados cementerios de Francia), los ruidos continuos provocados por su dentadura postiza, las eternas manchas en su chaqueta de terciopelo y su forma huraña de actuar, no puede compararse al “hermoso” Henri d’Aulnay-Pradelle, al que todo el mundo abre sus puertas con alegría. La diferencia entre ambos está en algo tan importante como es la honestidad. Merlin nunca hará nada en beneficio propio si con ello contraviene su sentido del deber. Merlin es, probablemente, uno de los personajes mejor caracterizados dentro de un gran elenco de personajes.

      • Es cierto, es un personaje perfectamente caracterizado. No hacen falta muchas páginas para que le conozcamos de verdad. Puede que la honestidad sea algo tan simple que no de lugar a ultizar muchas palabras. Solo las necesarias, las justas, las precisas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s